Se conculcan a nivel público y privado, en la política y en la economía, en el ejercicio del poder y en el respeto personal por los derechos.
Publicado por: Uriel Bautista Gamboa
Crece la corrupción que pone en juego toda clase de nefastas influencias. El desmedido afán de lucro muestra un apetito insaciable por enriquecerse rápidamente a cualquier costa y por medios ilícitos; así las mafias y los grupos de concentración del capital se hacen poderosos para la explotación de los débiles. Se compran conciencias para abrir paso al contrabando, al narcotráfico, a los negocios en gran escala con sus secuelas de perversión y de crimen.
Entre tanto los ciudadanos nos consumimos en el consumo de lo superfluo, en el que nos involucran los medios de comunicación (compramos sin medida ni razón). Se ha perdido el esfuerzo personal; se carece de sentido social y de solidaridad (el egoísmo se convirtió en criterio).









