Parodiando esa columna sentida del periodista deportivo Mantilla al recordar a Mercedes Sosa “tantas veces me mataron, tantas veces me morí y aquí estoy resucitada”, así pasa con el proceso de paz por el que nadie da cinco centavitos.
Publicado por: Ernesto Rodríguez Albarracín
Tanta gente ofuscada por lo que oyeron en Oslo. Temen la toma del poder en esta mesa de negociación. Ni ingenuos que fueran. Es el temor a perder privilegios. El primer round era de esperarse; nadie se enfrenta a un enemigo con besos y abrazos. El siguiente encuentro corresponde al realismo político, a la inteligencia. El país real es inequitativo, la guerrilla es obtusa. El conflicto es costoso, difícil. No podemos seguir “deleitándonos” con realitys insulsos mientras el país se desangra.
Es hora de enfrentar la verdad y la mesa es un primer paso; un cese al fuego sería una gran conquista y una sociedad justa y democrática nos haría entrar al escenario de la civilización. La sociedad civil, la que a veces llamamos opinión pública, no puede estar ausente de tamaño desafio. Las fuerzas ocultas enemigas de la paz deben salir de sus trincheras oscuras y poner la cara, pues no pretenderán llamarse víctimas, cuando son victimarios. La mesa de negociación tiene una larga historia y es mejor conocerla para no repetirla otros 50 años.









