Diariamente los colombianos nutrimos ilusiones sobre aquello que es remoto o que puede considerarse una utopía, en sueños vacíos como ganarnos el baloto que nos saque de la noche a la mañana de la pobreza.
Publicado por: REINALDO RUEDA RUEDA
Por el contrario, estas prácticas del azar conllevan a la desilusión cada vez que se apuesta y no se gana.
Los colombianos poseemos paradigmas en cuanto al dinero, rezamos, hacemos novenas a Santa Marta, al Milagroso de Buga, a María Auxiliadora, para que del cielo nos caiga el billete, una lotería, un baloto y así cubrir todos esos anhelos e ideales de vida. ¿Ha hecho usted amigo lector un balance de todo lo que ha gastado en juegos de azar alimentando esa esperanza de ser rico? Saque cuentas y se convencerá de que ha venido echando en saco roto y desilusionándose cada vez que no se saca el gordo.
Hay que esforzarnos, plantearnos unas metas y alimentarlas cotidianamente con la convicción de que el éxito en la vida no esta en el baloto o en el gordo de la lotería sino en cada uno de nosotros, en nuestra constancia, sacrificio, esfuerzo y saber administrar nuestros escasos o voluminosos ingresos para cristalizar lo que planificamos, pagar deudas, viajar, pasarla bien que sería lo mismo que anhelamos con el baloto o la lotería.
Ganarse la lotería trae más problemas que alegrías, el éxito o el fracaso en la vida esta supeditado a nuestra manera de pensar y obrar asumiendo que todo depende de nosotros mismos.









