Con expectativa se oyen frecuentes anuncios en torno a la construcción de la llamada “Supervía” o carretera entre Bucaramanga y Sabana de Torres.
Publicado por: Héctor Ordóñez
Si bien esta vía en una necesidad sentida de toda la región por su positiva incidencia económica y social para el departamento, es claro y estratégico que su trazado no debe en ningún momento eliminar para siempre la alternativa de recuperar la línea del ferrocarril inactiva que recorre paralelamente dicha ruta. Un país con perspectivas de desarrollo como Colombia y un departamento como Santander, cuarta economía del mismo, no se puede dar el lujo de destruir la posibilidad de contar con el medio de transporte terrestre más económico que existe y que le costó más de 15 millones de dólares de la época, en donde se invirtieron parte de los dineros recibidos de EUA por compensación de la separación de Panamá. Sería injusto desconocer los esfuerzos de más de tres generaciones y casi un siglo de trabajos para su construcción, y los beneficios que su funcionamiento trajeron y pueden seguir trayendo para Santander. Sabana de Torres debe desarrollarse con ayuda de una vía moderna y amplia que la comunique con Bucaramanga, de un aeropuerto internacional para carga, de un cluster agroindustrial fuerte, y de un ferrocarril que facilite su competitividad económica.









