Cartas del lector
Miércoles 26 de diciembre de 2012 - 12:00 AM

Mujeres en peligro

La inseguridad al interior de algunos taxis se ha convertido en un tema que en la actualidad presenta consecuencias inimaginables y que a pesar de que cada día tenemos conocimiento de más y más casos en los cuales las mujeres que toman un taxi terminan agredidas, aún nos da temor denunciarlo y atacarlo.

Publicado por: Pedro Antonio Morales Medina

Tomar un taxi en Bucaramanga, se ha convertido en una verdadera lotería, porque se corre el riesgo de que al volante vaya un antisocial disfrazado de taxista. Aterroriza la creciente estadística de mujeres que después de haber tomado un taxi, terminan drogadas, robadas y violadas. Muchas prefieren callar para no aumentar su dolor y su pena; pero ya es hora de que se deje de hablar de este tema en voz baja.

El irrespeto hacia la mujer que se sube a un taxi, comienza desde el mismo momento cuando el taxista le entabla conversación, no por amabilidad sino para obtener información y ganar confianza, haciendo sin reparo alguno comentarios y propuestas irrespetuosas, para ver hasta dónde puede llegar con ella; adicionalmente el morbo con que miran a quien debiera ser su cliente, pero que la observan más como una víctima que cayó en su red.

En días pasados los medios de comunicación anunciaban que había sido capturado un tipo quien durante años violó mujeres que se subían a su taxi; y eso que las denuncias fueron de sólo una parte de las mujeres afectadas. Debería el gremio de taxistas identificar, señalar, excluir y denunciar a esos personajes que dañan la imagen global del mismo. Entre ellos mismos está la información que las autoridades deberían conocer.

Defendamos a nuestras mujeres que se suben a un taxi buscando y pagando por un servicio y resultan recibiendo irrespeto y convirtiéndose en víctimas de antisociales morbosos al acecho.

De qué nos sirve horrorizarnos cuando no enteramos de que una mujer después de tomar un taxi desaparece y luego de tres días es encontrada aún aturdida por los efectos de algún narcótico, violada y destruida espiritual y emocionalmente si no hacemos nada para evitarlo.

Este escrito debe ser apenas el comienzo de una gran campaña para poner al descubierto y desmantelar esta vergonzosa práctica.  El llamado es a que todos unamos esfuerzos junto a las instancias municipales y nacionales que tienen la obligación de proteger a nuestras mujeres para que tomen cartas en un tema tan delicado y tristemente tan creciente.

Publicado por: Pedro Antonio Morales Medina

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