Hemos convertido las calles de las ciudades en letrina de las mascotas. Las estamos soltando hacia la calle para que la ensucien; para que recojan y traigan en sus patas bacterias que contaminan la residencia.
Publicado por: Fabio A. Ribero Uribe
Si lo educamos (para tal fin lo hemos adoptado) el perro hará sus necesidades dentro de su casa enseñándole determinado sitio en donde podamos limpiar con frecuencia. Por lo mismo sacarlo a la calle con la intención de recogerle sus heces es una utopía porque nunca lo hacemos y el propósito de que nos acompañe es otro fin distinto al de ensuciar nuestro pueblo, nuestra ciudad. Abrirles la puerta como acostumbran dejarlos todo el día en la calle sin alimento y sin agua para que regresen en la noche es maltrato animal. La mascota pisa en la calle esputos, excrementos, materias orgánicas en descomposición, orines de otros animales y regresan con cualquier cantidad de bacterias. La mascota se ha convertido en un miembro de la familia por lo tanto debemos educarlo y tratarlo como tal; merecen lo mejor de nuestra parte.











