Nadie duda que el despeje de ventas ambulantes para el proceso de recuperación del espacio público, implementado por el mandatario Luis Bohórquez Pedraza, hace ver a la ciudad más limpia y ordenada.
Publicado por: Carlos Alberto Buitrago Pinto
Ahora caminar por la calle 35, entre las carreras 15 y 19, es un placer. Esa sensación no la había sentido antes, cuando tocaba caminar en medio de cientos de personas abultadas vendiendo desde medias hasta artefactos de cocina. Pero habría que “ponerse en los zapatos del otro” y preguntarse: ¿qué hay de los vendedores? Toda esa gente que su economía y principal, tal vez única, fuente de ingresos deriva de vender en las calles.
Por otro lado, hace más de una semana, en cuatro grúas nuevas y dos más ya usadas, salieron los alféreces a recoger cuanto carro y moto se hallase mal parqueada. A muchos les genera rabia el hecho de salir del banco y encontrarse con que la moto no está donde la había dejado; o que al lado del carro de uno esté el alférez esperando para recibir el parte.
Si nos detenemos a pensar un poco las dos situaciones anteriores, podríamos concluir que son estrategias para mejorar el aspecto de Bucaramanga. Y en lugar de criticar negativamente y fomentar desorden, debiéramos, tanto los afectados directamente como los que no, apoyar a nuestro mandatario en la realización óptima de tales medidas, pero a su vez exigiendo que los espacios que se les van a dar a los vendedores ambulantes se agilicen para su entrega, se creen nuevos lugares en los que ellos puedan continuar con su comercio sin crear caos y desorden; y existan en las calles más lugares de parqueos públicos. .









