Quienes durante las ultimas cuatro décadas hemos asistido a apoyar fielmente a nuestro Atlético Bucaramanga en las buenas y en las malas, podemos dar fe de que la inmensa mayoría de quienes colman las graderías del Alfonso López son personas de bien, que en compañía de sus familias quieren pasar un rato de sana diversión
Publicado por: Pedro José Pinilla Orejarena
A pesar de lo anterior, la conducta serena y respetuosa de estos aficionados debe soportar en las tardes y noches de futbol a una ínfima minoría compuesta por desadaptados, que en el mejor de los casos se pasan todo el partido insultando a los árbitros y jugadores, muchas veces del equipo que dicen apoyar; y en otras, como la del miércoles pasado, se salen de madre (o se pasan de dosis) y provocan los desmanes que por desdicha ya son de conocimiento de todo el país.
¿Quienes son estos antisociales?
Pues tienen un nombre: “Fortaleza Leoparda”, una ubicación fija en el estadio: la tribuna de sur y están integrados en su gran mayoría por menores de edad.
Al igual que en muchos otros estadios del país, estas mal llamadas “barras bravas” le hacen un flaco favor al espectáculo y a los clubes que dicen apoyar, pues con su altanería, grosería, agresividad y mal comportamiento lo que logran es ahuyentar a las personas de bien, a las que les gusta el futbol y quieren disfrutarlo en sana paz.
Cono no podemos dejarnos amedrantar por los vándalos y dejar de apoyar a nuestro equipo, proponemos que se cierren las tribunas sur y norte (al menos por un tiempo), para que quienes acudan a futbol paguen las boleterías de sol y sombra que son más costosas, lo cual actuaría como un filtro.
Adicionalmente judicializar a los infractores e impedirles de por vida volver al estadio, pues su “apoyo” más que una “Fortaleza” es una debilidad más para nuestro amado Atlético Bucaramanga.









