El editorial de Vanguardia Liberal titulado
Publicado por: Miguel Jaimes
Desidia que cuesta vidas, se refirió al Antiógrafo que fue comprado por la Gobernación de Santander en el 2.010 para ser entregado al HUS por un valor de $1.838 millones y que se encuentra abandonado en uno de los estacionamientos del hospital sin haber sido instalado. Mientras este equipo se encuentra sin uso los pacientes que asisten al hospital tienen que esperar entre 20 y 30 días para que les hagan los exámenes en otras clínicas.
Lo más insólito es que mientras este equipo se pudre los pacientes fallecen en las instalaciones del hospital por falta de un examen a tiempo. Esta serie de anomalías que se están presentando el hospital no ocurrieron durante el tiempo que los Comités de Participación Comunitaria en Salud, Copacos, formaron parte con cuatro integrantes en la Junta Directiva del Hospital Ramón González
Valencia, hoy HUS. Durante el tiempo que los Copacos ejercieron con autonomía control y vigilancia sobre hospitales y centros de salud en Colombia, no se presentaron anomalías en la prestación de servicios, suministros nombramiento de personal, etc. Además, los Copacos por ser organismos totalmente independientes y difícilmente manipulables por el clientelismo corrupto, el Gobierno y los politiqueros de oficio, optaron por eliminarlos, dejando a la comunidad sin nadie que la defendiera de los abusos que cometen los administradores que actúan como fichas políticas sin ninguna consideración con las personas enfermas.









