Cartas del lector
Lunes 25 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Tiempo de reflexión

Cada Semana Santa que celebra la Iglesia Universal, debe ser un motivo para reflexionar sobre nuestro comportamiento como verdaderos hijos de Dios

Publicado por: Aristóbulo Hernández B.

Hace más de 2000 años en un alegre Domingo de Ramos, entraba Jesús Nazareno a Jerusalén, en medio de una muchedumbre jubilosa, batiendo palmas y ramos y dando gritos de admiración y simpatía. Sin embargo, cinco días más tarde fue condenado a muerte en una cruz, por haber sostenido la verdad de que era hijo de Dios, el Mesías, nuestro Redentor.

Hoy hemos subestimado su gran sacrificio y olvidado su doctrina, como aquello que nos dijo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Ahora, ni la vida humana se respeta, la unidad familiar se ha perdido a tal punto que los niños y jóvenes fácilmente se salen de las manos de sus padres; la dignidad de la mujer en muchos hogares no se respeta y usamos la mentira para proteger nuestra imagen, tapar la corrupción y engañar a los demás, sin tener en cuenta que Jesús también nos dijo: “La verdad os hará libres”.

En los últimos tiempos hemos tomado la Semana Santa como una época puramente histórica y lejana, propicia más bien para salir de vacaciones, sin preocuparnos por participar en los actos litúrgicos que nos recuerdan la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo por amor a nosotros. Que ojalá esta Semana Mayor nos sirva de reflexión para alimentar nuestra fe, cambiar nuestro estilo de vida y ser más solidarios y amables con nuestros hermanos que sufren la pobreza y la enfermedad, como lo sugiere el nuevo Papa Francisco.

Publicado por: Aristóbulo Hernández B.

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