Su intronización fue una manifestación de un pueblo esperanzado en la transformación de esta Iglesia milenaria.
Publicado por: Néstor Tapias Álvarez
Los problemas internos son graves y deben ser solucionados prontamente, es la misma epidemia que sufre el mundo, la corrupción en todos sus ordenes. Este Jesuita argentino fue enfático y claro en reiterar que “el verdadero poder es el servicio, humilde y concreto. Custodiar toda la creación, la belleza de la creación.
Custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles... No dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida”. Ejemplar proclama, ante un mundo que no valora al ser humano y sus derechos más elementales, porque al capitalismo salvaje prima el mercado y el bienestar de unos pocos. El mundo se mueve por la liberación de este saqueo, pobreza, desempleo, guerras, etc., que están llevando a la destrucción del planeta.









