Cartas del lector
Lunes 01 de abril de 2013 - 12:00 AM

¡Papa mío!

Los enemigos de la Iglesia son los mismos católicos, lo que no sucede en las sectas, que tampoco se salvan de las aberraciones de algunos de sus miembros, pero ellos guardan discreción con un silencio sepulcral.

Publicado por: Graciela de Salcedo.

A la Iglesia hay que  reconocerle las innumerables obras sociales en beneficio de los pobres sin mendigar diezmos y sin condenar al infierno a quien no los dé.

Si monseñor Darío Castrillón fuera hoy nuestro cardenal, posiblemente habría sido de los más opcionados por su cercanía con el Vaticano y los liberales hubiéramos quedado sin su bendición.

El Vaticano es un Estado político: ayer ciudadano de a pie, hoy de papa móvil. Es el primer papa latino, pero con raíces italianas llevado a los altares. Nuestros políticos: ayer ene enes, hoy HH. PP., y la procesión va por dentro. “Castigar la debilidad es la más injusta de las tiranías”. Meslier.

P. D. Si el Hotel Hilton se apoderó de las playas de El Laguito en Cartagena, el Hotel Chicamocha se apoderó del roundpoint de Mejoras Públicas.

Publicado por: Graciela de Salcedo.

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