Una fina luz mañanera interrumpe mi sueño y temprano abandono mi cama.
Publicado por: ENRIQUE RUEDA PINILLA
Hoy estreno una bata azul y muy alto en el balcón la brisa y aromas que bajan de las montañas acarician mi cara. La ciudad está despertando, pero hay luces encendidas. El sol despunta en las lomas de Ruitoque y Zapatoca. Hay paz y silencio. Caminantes mañaneros regresan a sus casas. Un café con tostadas junto al periódico completa mi rutina diaria. Pero hoy no es igual. Mi mente vaga en pensamientos; todos duermen, nada se mueve en al apartamento; yo salgo siempre muy temprano. Los minutos pasan rápidamente. Amaneció plenamente.
Se escuchan ya sonidos de carros, perros ladran en su ronda diaria, se ven ya estudiantes y no se qué hacer. Imagino el concejo de profesores y mi asiento en la gran mesa, al lado del jefe. Allá se cuentan historias del fin de semana. Hay risas. ¿Me extrañan? Tal vez, me invade la nostalgia. Yazmín se sorprende al verme. ¿Qué hace aquí?, pensará. No sabe que hoy es mi primer día de jubilado.









