No hay un colombiano que no quiera la paz; hay que ser muy torpe para pensar así.
Publicado por: ENRIQUE RUEDA PINILLA
Todos en este país tenemos ese anhelo.
Una paz digna, honesta, con reconocimiento del delito y propósito de la enmienda alegra al pueblo colombiano.
Pero una paz traicionera, insultante para las víctimas, exaltante al victimario y burlona al ciudadano no puede pensarse y todos esperamos del Presidente prudencia, sapiencia y sensatez a la hora de firmar los compromisos de este proceso.
Para eso no se necesitan marchas. El Presidente tiene la obligación moral de intentar el fin de esta guerra y no necesita para esto marchas ni manifestaciones diferentes del voto que lo eligió.
¿Marchas? ¿Como en Venezuela? No, ¡por favor!









