Aprendimos de niños que nuestra madre iglesia era una, santa, católica, apostólica y romana.
Publicado por: TOBÍAS HERRERA MÉNDEZ
Una, la de Jesús, santa por su fundador, católica o sea para todos, apostólica pues por sus anunciadores, los apóstoles y su sede principal Roma, residencia del Papa.
Pero a esa iglesia se le fueron pegando parches que se llamaron sectas que hoy cubren el mundo entero y se hacen llamar iglesias, ofreciendo y diciendo que sólo ellas tienen la salvación. Una confusión que capta a los incautos y a los que su fe es tan débil como una brizna al viento.
Pero eso no es lo más grave; en el presente, el mundo sufre profundos cambios y la llamada vida moderna en la que todo se puede o parece poderse y que a veces raya en extremismos peligrosos. Se le colaron a la misma iglesia católica las polillas de dinero, de la avaricia, del esplendor sin medida, de los pedófilos y pederastas y hasta el lavado de dinero y el crimen soterrado. (¿Juan Pablo I?)
No lo digo yo, lo dicen las diarias noticias que vemos, leemos y oímos a raíz de la renuncia de Benedicto XVI y la elevación al papado del Cardenal Bergoglio.
Asusta a católicos y no católicos que ahora se afirme que esa renuncia obedece a un posible atentado contra el sucesor de Pedro y que muy bien pensado; -para no dar semejante escándalo a la iglesia de la unidad como la fundó Jesucristo- se haya retirado, pudiéramos decir, a tiempo.









