El domingo celebró la Iglesia Católica el día del Buen Pastor, en homenaje a Jesuscristo, el primer Buen Pastor que cuida con fidelidad a todo su rebaño; también como agradecimiento a todos los obispos y sacerdotes que trabajan incansablemente, guiando y cuidando a todas sus ovejas.
Publicado por: Aristóbulo Hernández B.
Todos los integrantes de esta iglesia debemos reconocer y estar agradecidos con nuestros pastores, quienes pudiendo haber escogido una carrera productiva económicamente y disfrutar del amor y la compañía de una familia organizada, decidieron en cambio, trabajar por el Reino de Dios y estar al servicio de sus hermanos. Su vida es ejemplo de fe, sacrificio, obediencia y generosidad, para conducir a sus fieles por el camino de la virtud y la espiritualidad.
Gracias, estimados pastores, por todo su trabajo evangelizador, muy bien sabemos que su recompensa no estará en esta tierra, sino en el paraíso celestial, como lo anunció el profeta Daniel: “Los guías espirituales brillarán como el resplandor del firmamento; los que educaron al pueblo para que fuera justo, brillarán como las estrellas por toda la eternidad” (Dn 12,3).










