El Cerro de Pan de Azúcar, símbolo de la prosperidad Urbanística de la Bucaramanga del siglo pasado a la cabeza de Don Armando Puyana, pulmón perenne del oriente de nuestra encementada urbe, ha sido abandonado por la Administración municipal.
Publicado por: John Gilberto Rosales
Allí, impunemente, por sus dos ascensos (ahh aquella “vuelta a la loma”), los ladrones atracan, los cochinos ensucian, los taxistas acechan, invaden y hacen sus necesidades, los sicarios asesinan, los viciosos consumen, los constructores construyen y arrojan escombros, los informales cocinan, los otros informales transportan, los dueños de predios no los mantienen, los vecinos indolentes arrojan su basura y los irresponsables queman el monte, mientras los residentes que a cuenta de un poco de paz y otro poco de buen clima pagamos las tarifas de impuestos más caras del área metropolitana, observamos cómo el caos se apodera de nuestro otrora limpio y seguro entorno. Sospecho que en un pacto secreto, las autoridades municipales decidieron, como parte de un experimento social, trasladar un pedacito de “El Carrasco”, otro de “La Modelo”, otro del “Paseo del comercio” y un selecto grupo de las “Ollas” del centro al maltratado cerro que, herido en sus entrañas, amenazado y triste, se resiste a morir. Y ahora ¿quién podrá defenderlo?









