sábado 14 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Aquí les cuento...

Aquí les cuento...

Mi nota es llena de nostalgia acordándome de mi Bucaramanga pujante y progresiva de los años 80, cuando se vivía con tranquilidad y teníamos una institución que a nivel nacional era la primera. Les hablo de Tránsito, dirigida por el ingeniero Aquiles torres B, la posesionó como la mejor, un carro con placas de Bucaramanga era el mejor cotizado para la venta a nivel nacional. Cualquier transacción era segura y rápida.

Recuerdo a los alférez en sus poderosas motos Harley, eran un lujo, y un respeto porque inspiraban confianza y seguridad. Torres logró imponer orden y disciplina y las normas se cumplían, todo conductor cumplía y acataba. Recuerdo la ciudad dividida en primer y segundo sector, los camiones tenían permiso para el descargue hasta cierto tonelaje podían entrar al sector y había horario para hacerlo, el sector bancario era restringido, se prohibía parquear ahí, prohibido para motos y automotores,

Camiones tenían que pararse entre las 5 a las 7 de la noche, no circulaban.

Ahora se pueden inventar un pico y placa de los últimos 10 dígitos las 24 horas y no pasa nada. Ese censo de carros que ruedan por el área es falso ahí falta que adicionen la cantidad de carros que son piratas o trabajan dizque plataforma todos con matrículas de otras ciudades. La cantidad de carros de gama alta matriculados en Villa del Rosario, los carros de servicio especial o blancos todos con placas de otras ciudades, todos esos suman más de un 30% que ruedan y no generan un aporte en impuestos,

Ahora hay que liberar sectores totalmente invadidos con talleres, que tampoco están registrados, la 61 es un solo parqueadero, la 19 de Quebradaseca al Vulevar un solo desorden, la 18 zona de camiones alrededor de Guarin, el centro totalmente invadido por la piratería.

Primero, hagamos ese ejercicio y luego si pensar en pico y placas.

Se necesita un cuerpo de tránsito pero que regule y vigile, no todos en caza infractores esa es la ciudad que recuerdo con nostalgia. La infraestructura vial es la misma de hace 30 años no se ha planeado una nueva vía, al contrario se han recortado. Hay que rediseñar y cambiar varios sentidos de las vías que están totalmente perdidas y no conducen a ningún lado. Esa es mi triste opinión.

Henry Anaya

Nos falta autoridad, civismo y educación

En el diario transcurrir de nuestra vida continuamente somos testigos de innumerables hechos que nos dan las bases para asegurar que en Colombia, ante la carencia de autoridad y civismo, también hace falta educación en materia del cumplimiento de normas elementales de convivencia y hasta prevención para evitar las innumerables situaciones de problemas que nos afectan a todos.

No existe ninguna duda que a la carencia de un buen servicio de salud, la inseguridad en las ciudades y el desempleo debemos agregar otros graves problemas colombianos. Entre otros, aún vemos en las vías de las ciudades y en las carreteras de todo el país propaganda de algunos políticos que se postularon para el Congreso; los alcaldes y las autoridades no proceden como debe ser y, en consecuencia, se abstienen en cumplir la ley; no vemos por ninguna parte las gestiones de los organismos de control y las autoridades en general para evitar la escalada alcista en los alimentos y los servicios públicos; resulta increíble que muchas personas conduzcan embriagadas y es mucho peor que no respeten en forma cabal las disposiciones generales sobre tránsito y transportes; el ejemplo sobre este particular es no atender las señales de los semáforos; sabemos que por las vías de las ciudades y carreteras colombianas circulan muchos vehículos automotores sin el seguro obligatorio de accidentes de tránsito, más conocido como el SOAT y el certificado de revisión técnico-mecánica y de gases; también vemos en forma constante individuos que arrojan a las vías públicas basuras y algunas personas construyan viviendas en las orillas de ríos o en lugares de alto riesgo.

Hacemos este comentario con fundamento en lo que vemos en el diario transcurrir de la vida y con base en la palabra civismo que en forma concreta nos postula sobre el comportamiento de la persona que cumple con sus deberes de ciudadano, respeta las leyes y contribuye así al funcionamiento correcto de la sociedad y al bienestar de los demás miembros de la comunidad.

Jorge Giraldo Acevedo

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