lunes 22 de marzo de 2021 - 12:00 AM

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Los olvidados de siempre

Hay en el país un sinnúmero de compatriotas que son los olvidados de siempre, por la dirigencia nacional. Entre estos están los pensionados de quienes se acuerdan solo para recortarle sus derechos. Nadie se acuerda de la contribución del doce por ciento para salud, que es más que injusta, de que lo que el pensionado recibe obedece a los ahorros que durante toda su vida laboral hizo juiciosamente y que quienes recibieron dichos ahorros se beneficiaron de estos y de sus intereses por lo menos, por veinte años o más, entonces ¿Dónde está la carga del Fondo Pensional?, estos manejaron grandes montos de dinero, por mucho tiempo y el empleado solo ayudó a aumentar sus arcas sin pedir nada, corresponde a todos los pensionados cobrar en las urnas a los detractores de los derechos, como única defensa de los mismos.

José Antonio Roa Ortiz

Extrañado que no se hablara del “viejo”

Por fin el columnista Isaí Fuentes Galván hace mención del “viejo”, como denomina al Ing. Rodolfo Hernández Suárez, que es todo un “outsider”, como lo nombra, en la política y un fenómeno extraordinario para los santandereanos. Deberíamos estar orgullosos de su quijotada y acompañarlo, que aunque nos parezca extravagante su anhelo, es para todos los coterráneos una muestra de entereza, valor, independencia y seguridad en sus planteamientos.

No debemos seguir ignorando esta campaña que aunque aparece leve, sería la única, verdaderamente capaz, de patear el establecimiento que nos tiene y ahondará en la penumbra y miseria.

Aleida Morales

Niños en la guerra

Es innegable que muchos grupos criminales

Reclutan con frecuencia niños por montón

Que siempre son tratados como animales

Para cumplir obligados una malévola misión.

Aunque no lo son los vuelven máquinas de guerra

Al quitarles a la fuerza el futuro y la ilusión

Los adoctrinan y envenenan arrancándolos de su tierra

Para que maten sin ninguna compasión.

Un niño con fusil siempre será una amenaza

Que obedientemente mata al igual que uno mayor

Por eso es tan urgente terminar esta tenaza

Para procurar un mundo mejor.

Verlos caer causa mucha tristeza

Pero el estado no puede estar acorralado

Debe proceder, como es su deber, con mucha presteza

Para evitarnos ser un país humillado y amilanado.

En Colombia, África y Oriente medio

Los niños son usados como carne de cañón

Y pareciera que a la vista no hay remedio

Esos grupos miserables son un sabañón.

El ejército no puede parar el accionar

Por valederas razones de moral

Su obligación es siempre reaccionar

Para defender el supremo interés nacional.

Fernando Franco Mendoza

Contando historias

de dolor

Ante el tribunal de la JEP (presidido por un sacerdote) desfilan revolucionarios y criminales contando sus historias de horror sin recibir regaño ni penitencia. Si tienen 200 muertes “a sus costillas” confiesan 300 “por si las mermas”; Después recibirán un reconocimiento por contar “la verdad”. Asumen responsabilidad de labios para afuera, pero sin dolor en sus corazones y mucho menos están dispuestos a pagar alguna penitencia por su actuar criminal. En TV reconocen frente al país sus fechorías y no se descomponen, ni se entristecen y menos lloran; además sienten que debemos agradecerles que hayan dejado de matar. Dizque eso es reparador para las víctimas. Algunas de ellas se hacen voceras de los demás y allí les dan absolución a sus verdugos. ¡Qué forma rara y dolorosa de “reparar a las víctimas del conflicto”!

Enrique Rueda Pinilla

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