viernes 24 de enero de 2020 - 12:00 AM

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¿Qué nos está pasando?

O mejor, ¿para dónde vamos los colombianos? Colombia es el país más corrupto, y nadie sale a protestar por esto. Será que esta palabra tiene otro significado que no conocemos, porque no he visto a los altos dirigentes desmentir nada. Y el pueblo pues menos, porque estamos acostumbrados tanto a ser maltratados que nos resbalan esas informaciones.

Hemos llegado a no prestar la mínima atención a tantos calificativos malos que nos dicen, porque realmente no tenemos a quien quejarnos, menos quien nos defienda. Lo más lamentable es que estamos formando una niñez sin futuro, porque no sabemos cómo salir de este laberinto en que hemos caído.

Lo que no piden los marchantes: trabajo

El petróleo y el gas se agotan; debemos buscar otros medios de subsistencia. Incluyendo a los venezolanos que por aquí deambulan pongámoslos a trabajar en todos estos cuatro frentes: 1) construcción de vías férreas a lo largo y ancho del país. 2) construcción del canal del Atrato. 3) Infraestructura vial de doble calzada en todo el país; falta mucho por hacer en la ruta del Sol 1, 2, 3 y 4; vía Cali Lobo Guerrero, Túnel de la Línea, carreteras de Santander y Chocó olvidadas y las terciarias en todos los departamentos. 4-Dragado y canalización del río Magdalena en toda su extensión. Así se les da un mejor estatus de vida, pueden pagar arriendo y comer sin pedir limosna, pagar servicios médicos, aportar para pensión como cualquier trabajador colombiano a quienes también se les ha negado el derecho a trabajar habiendo cómo y dónde. Aplíquele un poco de sentido común, Señora Vicepresidenta y veremos el problema solucionado; lo que tienen los marchantes es falta de empleo y de paso salimos de este subdesarrollo tercermundista.

Dololed y otros

Sorpresa y escándalo, un medicamento “natural” llamado Dololed, que milagrosamente aliviaba dolores articulares, contiene en realidad elevadas dosis de Diclofenaco, que tomado durante largo tiempo produce daño renal.

Como era “natural” muchas personas lo tomaron sin medida y sin control y no sabe a cuántos les dañó el riñón. El Invima dijo que desde mayo de 2019 estaba “investigando”, qué descarados son, esa investigación es de rápida conclusión y debiera haberse suspendido el medicamento y denunciado penalmente a los responsables por vender un producto nocivo. No se qué figura emplear pero debe haber una manera de darles cárcel por esto...

Vuelven las marchas

“Las cosas en palacio van despacio”. Esta oración pertenece al libro “historia de Colombia y sus oligarquías” de Antonio Caballero y cae como anillo al dedo para el título de esta colaboración. Tan despacio, que tras una larga pausa no se ha hecho nada.

La conversación nacional que propone el gobierno Duque no ha servido para nada.

De alguna forma, es un diálogo de sordos. Los problemas estructurales de nuestro país no se resuelven porque ni el Ejecutivo ejecuta, ni el Legislativo legisla, ni el Poder judicial hace justicia. O si trabajan, no lo hacen para atender el clamor de las mayorías sino para favorecer a unos cuantos. Es decir, los de siempre.

Vuelven las marchas de estudiantes y maestros y de representantes de sectores sociales, pero, el aparato productivo no para.

De allí, la poca importancia que el Estado colombiano da a estas manifestaciones. Aunque el país vaya mal, lo importante es que la economía esté bien. Aunque no sea tan cierto porque la economía apenas si crece de forma muy discreta.

Habrá que esperar para saber qué viene con las manifestaciones sociales. Es probable que se afecten los medios de transporte masivo y se reitere el vandalismo del año pasado. Pero, lo más importante es que se sigan denunciando los atropellos y las injusticias de todos conocidos.

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