lunes 22 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Del aborto

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Excusas para abortar hay muchas, razones para hacerlo ninguna. Conozco mujeres que han lidiado con hijos que llegan con deformaciones congénitas, hogares que recibirían con amor a hijos no deseados. Mujeres que anteponen su vida a la del ser que está en su vientre. Y es que más allá de todas las discusiones inútiles, el aborto es un crimen en persona en estado total de indefensión.

Más que político, jurídico, filosófico o científico, el aborto es un tema ético, de valores como defender la vida por encima de todos y de todo. ¿No hay métodos anticonceptivos? ¿No existe suficiente información sobre el sexo, la sexualidad y la genitalidad? Los promotores de la despenalización completa del aborto se atreven a clamar a voz en cuello “no pongan rosarios en nuestras vaginas” y la pregunta es ¿Quién lo hace? La Iglesia Católica ha sido siempre contundente contra el aborto y las prácticas del libertinaje sexual. Ha sido coherente con que no somos “dueños” sino administradores de nuestros cuerpos como pregonan los pro aborto. Puede parecer retardatario y anacrónico para los tiempos presentes porque es una postura que ataca el desenfreno delirante del sexo. Seguramente, el fallo de la Corte Constitucional será favorable a las aspiraciones de los colectivos que buscan la despenalización plena del aborto. En un país en el que la vida no vale nada, qué le hace una raya más al tigre. Muchos testimonios de mujeres que se practicaron un aborto muestran los perjuicios físicos, emocionales, sicológicos, siquiátricos de este procedimiento. Las secuelas son para toda la vida.

Cada mujer es “dueña” de hacer lo que quiera con su cuerpo. Dios les otorga el libre albedrío para decidir. En una sociedad en la cual la mujer es cosificada como trofeo sexual, el libertinaje se ha disparado a límites insospechados. Prostitución, pornografía, trata de personas son delitos que campan a sus anchas en el país. La educación desde la primera infancia es el punto clave para que no estemos en esta debacle moral y espiritual. Un enfoque pedagógico correcto sobre el sexo, la sexualidad y la genitalidad brinda a hombres y mujeres las herramientas necesarias para tomar decisiones correctas en el libre desarrollo de su sexualidad. Lucilita vivió cuarenta y un años postrada en una poltrona acondicionada para ella. No hablaba, no caminaba, no podía valerse por sí misma para nada. Pero, tuvo una madre que se sacrificó por el fruto de sus entrañas con amor y dedicación de tiempo completo. Hubo una familia que creció alrededor de la silla de Lucilita. La vida siguió para todos con la discapacidad total de ella. Hasta que Dios decidió llevarla a Su Reino. Quedó la satisfacción de haberle brindado la mejor calidad de vida posible. A nadie la Iglesia prohíbe nada. Exhorta a hacer la Voluntad de Dios, que nos dice “mira que pongo delante de ti la vida y la muerte, el bien y el mal. Escoge la vida para que seas feliz en la tierra que yo te he dado”.

Dámaso Londoño

EE.UU. y Colombia

Señora Directora, a nivel internacional, existe una observación sobre Colombia. Ya son veinte años de hegemonía de un partido político llamado Centro Democrático, nos preguntamos ¿esto es Democracia? Son veinte años de abandono, algunas personas se atreven a decir que vivir en un tugurio sin servicios públicos es una felicidad total. Es muy fácil escribir desde la comodidad de un pent house y los tildan de montonera e invasores de terrenos, no plantean soluciones humanistas. Para las próximas elecciones presidenciales en Colombia tenemos desde ya cierta empatía con la izquierda colombiana democrática y el gobierno estadounidense. Pongamos las cartas sobre la mesa, con nombre propio queremos decirle al candidato Gustavo Petro, que se olvide del proyecto de expropiación es mejor pensar en bienestar social para los más necesitados e incluir toda la sociedad. Impulsar relaciones macroeconómicas con los Estados Unidos y otros países. A veces me pregunto para qué quiero quinientas mil hectáreas de tierra, si existen campesinos con escasamente dos hectáreas. Bueno eso ya es asunto del Congreso que proponga una reforma agraria.

José Luis Camacho Pinilla

El invierno

Cada año el invierno hace presencia en algunos departamentos como Chocó, Cauca, Tolima y los Santanderes, destruyendo cultivos, casas y animales. Pero cómo solucionar esto. Por décadas, no construyendo en las riberas de los ríos, protegiendo la tierra, haciendo caudales. Es muy importante capacitar a los pobladores. Los estragos del invierno, las mareas, las borrascas y toneladas de piedras que bajan en forma de crecientes, desboronan la tierra, caseríos enteros, cada año se caen. Debemos hacer capacitación, por el bien del suelo.

Saulo Méndez

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