miércoles 01 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

El bosque desencantado

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El bosque desencantado

Hace unos días visité el parque Bosque Encantado y me dio tristeza verlo. Hacía varias semanas que no lo visitaba, y disfrutaba de hacerlo. Tenía un encanto adicional, además de pasear sobre sus senderos flotantes, y eran unas pequeñas eras de huertos de planta aromáticas, como yerbabuena, romero, orégano, salvia, porque de encantado solo tiene el nombre, pues realmente se parece más a un potrero común que a un parque, pues salvo el pequeño sector de la huerta, el resto es pasto común y corriente, que cuando ha crecido mucho, si fuera una finca, le echarían ganado, pero allí, contratan un jardinero que de jardinero no tiene nada, y lo que hacen es con una macaneadora motorizada, arrasar con el pasto y lo que encuentre, sean plantas ornamentales, yerbabuenas, salvia, orégano, melones o lo que encuentre. Varias personas amantes de las plantas que lo visitábamos, animados por la huerta, llevamos semillas y plantas para sembrar. Así se han sembrado plantas ornamentales, aromáticas y varias, como auyamas, melones, badeas, estropajo y varias más. Algunos teníamos en mente organizar un grupo de amantes de las plantas, para cuidar sus escasos jardines. Pero al verlos arrasados como quedó, nos dio una inmensa tristeza. Deberían tratar de organizar grupos ecologistas que cuiden el parque, que además organicen un vivero y, por qué no, eras para compostar malezas, que sirvan de enseñanza para los visitantes.

Víctor Navarro Gómez

De la sabiduría

“El principio de la sabiduría es el temor del Señor y el conocimiento del Santo es inteligencia”. Proverbios 9,10.

¿Qué es el temor del Señor?, para los creyentes es el amor reverencial que profesamos al Dios amor, al Padre bueno, santo y justo. Para otros significa que a Dios se le debe tener miedo. No. La verdadera sabiduría es La Palabra Sagrada que nos enseña a vivir bien más allá de cualquier circunstancia. Es el tesoro que se busca y que se deja encontrar, más valiosa que todo el oro del mundo. La sabiduría humana es sólo razonamientos, marcos conceptuales, teorías, corrientes de pensamiento y posturas filosóficas frente a la realidad. Todos estos referentes son fácilmente revisados y superados, rebatidos. Procuran dar al hombre un conocimiento enciclopédico e intelectual que, si bien es necesario, no es imprescindible. La Sabiduría de Dios es eterna, no se puede rebatir, ni superar. La Verdad, con mayúscula, es aquella que nos lleva a conocer a Dios cada día, más y mejor. Ese es el conocimiento cuya luz no se apaga nunca. Las doctrinas de los hombres sólo ofrecen cosmovisiones, ideologías, ideas que se puedan imponer en un marco social y cultural. Ahí tenemos como ejemplo el Marxismo, toda una corriente filosófica, política y económica que no duró un siglo y que fracasó estruendosamente. Cuántas revoluciones, naciones, organizaciones se alimentaron de esta ideología para verla caer sin pena ni gloria. La ignorancia de Dios es más grande que toda la sabiduría de los hombres. La Palabra de Dios es eterna, viva y eficaz. Esto no significa que el conocimiento sea malo, el aporte de la ciencia en el progreso de la humanidad es incuestionable. La FE no se opone a la ciencia. Sólo que el creyente debe anteponer toda su vida al amor de Dios, a vivir en acción de gracias por las maravillas que Dios hace en nuestras vidas. Si vemos el mundo de hoy, nos enfrentamos con situaciones dolorosas. No porque Dios las provoque, sino porque la humanidad le ha dado la espalda a Su Sabiduría. Todos los grandes problemas del mundo se pueden solucionar si miramos hacia Dios, si vemos en Cristo la presencia de Dios entre los hombres, si nos dejamos iluminar con la luz del Espíritu Santo.

Dámaso Londoño

Coctel para no exigir universidades

Un día, hablando con un vecino, me decía que siempre los mismos eran los que gobernaban en casi todos los países, y esa pregunta me llamó la atención, y la respuesta me causó miedo por lo que vendrá, qué será de nuestros niños que no van a encontrar nada, dicen que la esclavitud se acabó y sé ahora que es mentira, seguimos esclavos, solo que con un poco de salario.

Dejar al niño sin educación, el niño debe jugar y en el juego está el aprendizaje. Supervigilar las horas y los programas de ver televisión, dejar que los niños hagan solos las tareas, no importa si quedan con defectos.

Cuando van creciendo lograr que todo el tiempo libre del niño sea invertido en aprender, ya sea otro idioma, algún arte, y compartir en familia.

Aleyda Morales

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