jueves 10 de enero de 2019 - 12:00 AM

HÁGASE OIR

Un nuevo mundo

Con frecuencia escuchamos la expresión: “La tierra gime con dolores de parto”; lo que asociado a la realidad que observamos en todo el mundo no es ni más ni menos que un cambio planetario que se inició sin percibirlo nosotros en 1912 cuando finalizó el calendario maya y que encuadra con predicciones bíblico científicas, implica un nuevo orden geológico, social, político, etc.

Unidos a un cambio radical de la conciencia humana las señales son claras: terremotos, inundaciones., erupciones volcánicas, calentamiento global, el deshielo de Groenlandia, etc. Y en lo político – social, en París centro de la cultura europea y cuna de los derechos del hombre, los llamados camisas amarillas, una multitud compuesta por la clase media, obreros y miserables en permanente manifestación lanzan su campaña: “No queremos que nos gobiernen, queremos gobernarnos”, lo cual nos recuerda una frase sacramental. “Si las riquezas de planeta se distribuyeran equitativamente, todo el mundo sería rico”.

El niño

Uno de los departamentos más incendiados es Santander, son muchas hectáreas que se han consumido, los ríos bajos son los fenómenos del colapso de la vegetación, a Colombia aún le falta pedagogía o simulacros para este fenómeno o colaboraciones sanitarias para buscar un mecanismo para saber hacerle frente a este suceso, empezar campañas es lo que dicen las emisoras, recolectar las basuras, no tapar caños, proteger las quebradas, no pescar, regar los campos y sobre todo en todas las instituciones ser conscientes.

Por siempre jamás

Durante mis recorridos durante el año 2010 por algunos bosques de la cordillera oriental me he encontrado un hombre cuya petición, me ha parecido de lo más singular y que al final se convirtió en una promesa; él quería que contase su historia pasados ocho años a partir de aquel momento.

Era un agricultor amante de las raíces raras de algunos árboles, sus palabras que no eran elocuentes pero que fluían en una forma muy interesante, solicitaba que contase a otros habitantes de las ciudad la situación en que están muchas personas en los campos: hambre, enfermedades, desnutrición, analfabetismo, falta de higiene y desviación moral, males ya conocidos por la televisión y prensa pero de los que no se ha procurado una cura por los gobiernos de turno. Su preocupación primordial era que habían pasado ya muchos años, sus hijos ya habían crecido y no se había visto ningún cambio benéfico en favor de ellos.

El hombre pensaba que un país no puede vivir y sostener su economía de las calamidades que aquejan a otros o aprovecharse de su condición educativa y económica, pero que sí debe trabajar en favor de todos sin esperar retribuciones.

Dijo que no hay que tolerar que el pueblo esté mal educado y sus modales corruptos desde la infancia y después castigarlos por los crímenes a los que su primitiva educación los ha llevado; evitar la terrible conclusión de que primero se hacen los ladrones y luego los castigos.

Fiestas de sangre

Mientras el país recibía el nuevo año con carnavales y jolgorios, las “fuerzas oscuras” hacían su propia fiesta de sangre.

Seis líderes sociales asesinados en los primeros seis días del año son mucho más que una cifra vergonzosa y vergonzante para cualquier sociedad civilizada, los líderes sociales simplemente representan sectores, comunidades y etnias que reclaman pacíficamente que el Estado cumpla con su obligación de atender las necesidades básicas de una comunidad, pero el estado, como siempre, llega tarde, militariza las zonas después de que ocurren estos crímenes sistemáticos y así, no se augura nada bueno para quienes lideren comunidades porque es evidente que la protesta social se sigue criminalizando, además, de parte del estado no hay ninguna acción efectiva contra quienes cometen estos crímenes por dos razones: o no les interesa o no tienen la capacidad para recuperar el monopolio de las armas e imponer el imperio de la ley.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad