martes 12 de marzo de 2019 - 12:00 AM

HÁGASE OÍR

Así no podemos seguir

¿Donde están los grupos feministas, que no apoyan a su género en el fútbol?, una vez más sostengo que las mujeres para nada solidarias. Defiéndanse como puedan dirán.

Los colombianos estamos en un estado en que nada nos importa, suben impuestos, acaban ríos, páramos, maltratan niños, mujeres y no pasa nada; pero eso sí, no vayan a maltratar un animalito porque ahí si llueven rayos y centellas; pero los que tanto los defienden los mantienen encerrados, disfrazados, encadenados; eso sí es maltrato.

En este país siempre pasamos de un escándalo a otro sin que nada se resuelva, porque todos nos volvimos indiferentes, fríos y desalmados.

Pico y placa alcahuete y sinvergüenza

Como un hijo alcahuete que le da todo y un hijo sinvergüenza que no trabaja, así es la norma del pico y placa con las autoridades que tienen que dirigir el tráfico y controlar la contaminación de la ciudad. En las horas pico los alféreces haciendo un “supremo esfuerzo” se dedican a hacer operativos en las zonas periféricas de la ciudad, he contado hasta diez unidades como ocurrió el viernes 8 de marzo debajo del puente La Flora sobre la carretera antigua a Floridablanca mientras que en las zonas donde hay dificultades en la movilidad de vez en cuando se puede ver uno solo. La alcaldía parece ser que no ha hecho absolutamente nada por solucionar el cuello de botella que se presenta para tomar la carrera 21 sobre el predio del almacén calipso. Se permite detenerse donde sea a los buses y taxis sobre la carrera 33 y en los alrededores de las salidas de los centros comerciales.

La contaminación que producen el transporte público y las fábricas parece ser que no tienen ningún control.

La norma de pico y placa no es solamente alcahuete y sinvergüenza, sino que huele mal.

El desprecio por los libros

Me preguntaba un asesor de banco por mis propiedades: Casa, electrodomésticos, animales, cultivos, herramientas, hasta la cama. A lo que respondí que mis mayores bienes eran los libros, porque además los utilizaba como herramientas. Se me quedó mirando, y me dijo: Don Ramón, eso para el banco no valen nada, lamento mucho, pero creo que el préstamo se lo van a negar.

Es que el desprecio por los libros no es gratuito en un país violento, de corruptos en la política con apología al crimen por que el estado garantiza la impunidad donde la policía es inoperante y sobra, donde algunos profesores son alérgicos a los libros.

Decía Don Leónidas Ardila Díaz: “Un banco, según entiendo como el matrimonio es, me presta la sombrilla siempre y cuando que no este lloviendo... mete, saca mete, saca, y en ese agotador brete, va perdiendo el interés”.

El glifosato es dañino

Para nadie es desconocido el mal que causa a la humanidad el consumo de drogas alucinógenas, tales como la marihuana y la cocaína, pero el común de la gente no se explica cómo es que se insista en la aspersión terrestre o aérea con glifosato sobre cultivos ilícitos.

Quedó abierto el debate después de la concurrida audiencia convocada por la Corte Constitucional a fin de escuchar diversas opiniones referidas a la conveniencia o no de volver a permitir la fumigación con glifosato en el país; también por el alcance del comentario editorial “el debate del glifosato” en el periódico “El Tiempo”, del anterior jueves, que en forma precisa y contundente sostuvo que “bien podría decirse que aquí debería aplicarse el refrán de “ante la duda, abstente”.

El glifosato es el herbicida que está en nuestros parques colombianos, cultivos y alimentos y ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente cancerígeno para el ser humano”.

Lo mejor para Colombia sería aceptar lo que dicen los organismos como la OMS y las personas duchas en esta materia; además, los expertos son escépticos acerca de la efectividad del glifosato.

Así es que los colombianos nuevamente nos encontramos en la encrucijada de la fumigación de cultivos ilícitos con glifosato; no nos digamos mentiras la fumigación mediante los procedimientos aéreos o de aspersión manual en cultivos ilícitos es, además de espinoso, supremamente polémico.

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