sábado 09 de febrero de 2019 - 12:00 AM

HÁGASE OÍR

Los informales

El problema de los informales vendedores ambulantes, se debe a los problemas que afronta hoy el Estado. Hay gente que tienen una filosofía violenta porque esto no se arregla a bolillo o sacándolos a correr; son solo personas que buscan cómo levantar el sustento diario para su familia, pero como el que todo lo tiene no considera al que tiene hambre... En alguna ocasión pude ver cómo levantaron la mercancía a un vendedor tirándola a un camión, inmisericordes y me llenó de un sentimiento de indignación porque también el vendedor puede deber esta mercancía... ¡ay, cómo sufre quien sí tiene que ganarse el pan de una manera honesta y con mucho sudor y lágrimas! No esperen que se aumente el número de antisociales en la ciudad... Dejen trabajar a la gente. Es que por esto han odiado a nuestro alcalde Rodolfo Hernández, porque él dijo: que tiene que hacerse el pingo porque lo conmueve este sufrimiento y quiere que lo recuerden. El Estado ineficiente es el que debe arreglar el problema, la gente tiene que vivir honestamente y no buscar caminos ilícitos para sobrevivir. No a la persecución injusta de los vendedores y que haya una mejor administración.

Solución al problema de las basuras

Existen tecnologías avanzadas actualizadas en donde se convierten las basuras en combustibles para generar corriente eléctrica o en materiales para construcción o en abono orgánico o en papel higiénico y separando metales para fundirlos o en algunos otros productos a utilizar nuevamente. No se sabe por qué los señores alcaldes del área metropolitana de Bucaramanga se concentran en buscar un botadero de basura lejos, al aire libre, de más costo, contaminando otro lugar en donde se iría a presentar en el futuro el mismo problema que se ha presentado en el botadero actual o Carrasco. En países como México y Perú tenían idéntico problema de las basuras y lo han resuelto mandando a construir plantas electromecánicas para su tratamiento, obteniendo lo productos antes mencionados. Luego la solución definitivamente para dicho problema sería esa. Las verdaderas soluciones no se dan a medias, ni dejando el problema para un futuro a otras personas, se deben dar definitivamente, así cuesten.

Los cepos del mal

Los cepos del mal, son aquellos que le instalan a su vehículo si usted estaciona temporalmente sobre vías secundarias, de poco tráfico vehicular, donde no se obstruye el paso de peatones, en zonas de parqueo donde incluso no existe aviso o demarcación alguna que lo prohíba y los funcionarios encargados en Bucaramanga, aparecen por asalto al mejor estilo de los alguaciles del Oeste.

Mientras que los cepos del bien desaparecen cuando se trata de poner en cintura a quienes acostumbran a estacionar donde quieren, sobre las mismas señales de prohibido, haciendo que las principales arterias y vías con buen flujo de vehículos se taponen y se arme el caos. Allí, esos mismos funcionarios con acentuada docilidad, miran y caminan hacia otro lado para no importunar a los recurrentes infractores.

Ojalá el señor Director de Tránsito toque ese tema con sus subalternos.

Aliens

En el cine extranjero reciente se plantea una posible comunicación con seres extraterrestres de gran conocimiento; para poder empezar con ellos algún tipo de diálogo matemático se requiere dar la impresión de la existencia en la tierra de unas categorías de civilización establecidas de acuerdo al uso eficiente y consumo de energía eléctrica. En la película se espera que los Aliens consideren a los terrícolas, criaturas muy avanzadas pues han sacrificado muchas áreas del planeta en pro del avance en el conocimiento de los átomos. Colombia, aunque no hace parte de los países desarrollados, con capacidad nuclear reducida y asumiendo el inminente contacto extraterrestre, quiere mantenerse a la vanguardia para este encuentro intergaláctico, iniciando la construcción de represas que proveerán “energía limpia” en cada posible río del país sin prever las consecuencias. Solo queda esperar que la energía producida sea gratuita para el pueblo colombiano que con su silenciosa aprobación ha tenido que sacrificar sus aguas y los habitantes de éstas para que el gobierno pueda tener en su haber nuevas tecnologías foráneas que salven el planeta de la basura del mismo hombre.

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