martes 28 de julio de 2009 - 10:00 AM

HAGASE OIR

Relativismo en el Socorro

Sinceramente en el Socorro existe últimamente mucha desconfianza con la actual administración, como quiera que ha faltado explicación a temas tan puntuales como la construcción de la nueva planta de sacrificio animal que lleva más de 11 años de engorrosas dilaciones con la CAS,

el acueducto sin solución definitiva, la Villa Olímpica, todo un homenaje a la desidia y la corrupción, el parque del Intra, lucro cesante e inoperante, el Hotel Tamacara y su incierto y cuestionado pasado, presente y futuro, donde se han evidenciado antiguos daños fiscales irreparables y muy poca rentabilidad para el Municipio; malla vial de impredecibles consecuencias urbanísticas y turísticas por su progresivo deterioro etc.

Y lo que vemos es imprecisión administrativa por la sencilla razón de que no se ve solución a tan altos intereses colectivos, lo que no contribuye a concebir siquiera la idea de que podamos entre todos desarrollar un sano, útil y conveniente debate abierto por culpa de la 'polarización conceptual', riesgo divisionista que ningún bien le hace a nuestra incipiente democracia participativa, muy escasa por cierto, donde casi todo lo 'politizan' distrayendo así a la opinión pública del punto central de preocupación que es la necesidad de responder sin evasivas a una comunidad expectante pero conformista.

En medio de las dificultades propias del desencanto democrático, hace falta mayor claridad y realizaciones concretas; más concertación y diálogo constructivo sobre todo en esos temas que requieren de más comunidad, más compromiso político y social en términos de solidaridad y de servicio a la comunidad.

Hipólito Durán Zúñiga


Qué belleza

Que la tauromaquia y riñas de gallos son expresiones culturales, 'razón' para tolerar la -crueldad-, digo yo tortura, contra los animales, por ser espectáculos que han contribuido a la convivencia pacífica de la sociedad, inspirar las artes y las letras, socializar, recrear y aportar a la economía -dizque conceptuó la Procuraduría General de la Nación- . Respondo, sí...como no.
Qué diferencia existe con los encierros en el Coliseo Romano, riñas de gallos, peleas de perros y caballos salvajes, despescuezada del gallo, el coleo y tantos otros 'entretenimientos' donde brotan el maltrato, el dolor, la sangre, sensaciones y elementos que embriagan a los asistentes con espíritus sedientos de crueldad. Letrados e iletrados, ricos y pobres.

Qué desvergüenza por decir lo menos, que esa sea la respuesta del ser racional al animal. Justificar la crueldad animal, su deleite porque da placer al ser humano, satisfacción a la economía e inspiración al artista, al escritor, -da escalofrío-.
Qué podía esperar, cuando días atrás pensé dirigirme a la Procuraduría para que abogara por una campaña de No a las jaulas, a los acuarios, prisiones que deben desaparecer.
La vida no deja de deparar sorpresas, una institución del Estado, defendiendo el goce de la crueldad animal y más que la avale, -lo digo con respeto- una persona que dicen reza hasta tres rosarios al día, ahí sí como dicen las señoras, ¡qué belleza!

Pedro Ribero Ferreira


La represa de Berlín

Hay un espejo de agua/ cuarenta años que no brilla/ obra en Berlín que dejó/ Gustavo Rojas Pinilla.
Es la represa Berlín/ que paga darle la mano/ espejo de Santander/ y el Oriente colombiano
Es páramo de reserva/ de agua, cebolla y trucha/ la represa es el campo/ donde el campesino lucha.
De la represa de agua/ que fundara el general/ salió un gran reportaje/ por Vanguardia Liberal.
Para arreglar esta presa/ todo está presupuestado/ ayuda del Presidente/ gobernador y el Senado.
Damos gracias por supuesto/ al Dr. Félix Carrillo/ que estando en el presupuesto/ a las obras les dio brillo.

Alberto Flórez Flórez


Caso absurdo

Desde que falleció Michael Jackson no he parado de llorar un solo instante. Tampoco he podido dormir y de comida, muy poco, pues se me ahuyentó el apetito. Semejante desgracia no la puede soportar nadie. El mundo tembló y lo que llaman cielo, se llenó de sombras. ¡Qué tremenda fatalidad, qué caos, Dios mío! ¿Por qué esta hecatombe? ¿Acaso no somos personas buenas, piadosas, generosas, defensoras de la moral y las buenas costumbres? ¿Acaso no vamos con frecuencia a misa, nos confesamos y comulgamos? ¿Es que el diablo anda suelto, se acerca el fin del mundo, estamos a las puertas del juicio final?
Hablemos ahora sí en serio, basta ya de bromas.

¿Perdió el mundo algo con la muerte de este bailarín y cantante, que avergonzado de ser negro, de tener una nariz gruesa y chata, se sometió a decenas de cirugías para cambiar de apariencia? ¿Que ganó miles de millones de dólares y los malgastó torpemente? Si no era un loco, estaba a muy pocos pasos de serlo.
Mueren y mueren cada mes decenas de escritores, científicos, poetas, novelistas en el mundo y a la gente le importa un pepino. Muere un cantante, un futbolista, un ciclista, un simple levantador de pesas y a todo el mundo le da fiebre y tiene que guardar cama. ¿Por qué?
Es lo que quiero que me expliquen los filósofos, los sociólogos, los sabios y los hombres de pensamiento.
Yo no entiendo nada.

Guillermo Reyes Jurado 

 

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