lunes 29 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

La gran rapiña por el poder

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Este martirizado país colombiano está asombrado al observar la cantidad de candidatos presidenciales de todos los pelambres, que aspiran a ocupar el solio del Libertador que nos dio la verdadera independencia y los que hoy aspiran llegar al Palacio de Nariño a continuar la pantomima de promesas falsas de siempre, sin soluciones de forma y fondo que este pueblo reclama a gritos justicia, ante los privilegios de unos pocos dueños de la riqueza y el poder. Unos aspirantes son curtidos politiqueros que tratan de sacar pecho, pero en realidad carecen de liderazgo y credibilidad para demostrar en sus campañas que pueden ser los verdaderos salvadores milagrosos de este enredado y corrupto país, donde el más santo hoy tiene un rabo de paja que en cualquier momento se lo pueden incendiar. Otros grupos politiqueros conforman otra tremenda jauría que aspiran a defender sus grandes puestos burocráticos para el Senado y la Cámara de Representantes que consideran como escriturados de por vida y que vuelan como buitres por todos los rincones del país, organizando a sus carga-ladrillos y gamonales de pueblos y provincias para que les consigan votos para las elecciones ya sean pagados a punta de lechonas o contratos como es la tradición en este país.

Como conclusión general estamos todos en un círculo vicioso eterno desde hace muchas décadas donde gobernantes y pueblo viven enfrentados buscando soluciones a los graves problemas que tiene este país, frente a una burocracia que nunca pierde sus beneficios de poder político y económico, manteniendo como estrategia un país dividido y polarizado que al final para poder gobernar usa la fórmula mágica de repartir mermelada a sus contendores y así continuará igual sin solución a los eternos problemas del país.

Luis Alberto Parra Tibaná

Las cosas por su nombre

El llamado partido de Gobierno, fundado por Álvaro Uribe Vélez, tiene un denominador común: vínculos con la corrupción. Empecemos por el “presidente eterno” que ha sido investigado por múltiples casos como manipulación de testigos, entre otros. Nuestro representante a la cámara Edwin Ballesteros, quien perdió su curul por investigaciones de la CSJ por presuntos actos de corrupción cuando fue gerente de Esant en Santander. Diego Palacio y Sabas Pretelt por comprar votos de políticos para la reelección del “soldado de la patria y paladín de la democracia”. También Bernardo Moreno y María del Pilar Hurtado por las famosas chuzadas a políticos opositores, periodistas y magistrados. El doctor Luis Carlos Restrepo, hoy prófugo de la justicia, por la falsa desmovilización de paramilitares. El exministro Andrés Felipe Arias por Agro Ingreso Seguro, que terminó entregando recursos del Estado a terratenientes poderosos y no a los campesinos a quienes estaba dirigido este proyecto. Karen Abudinem, exministra TIC por el escándalo de Centros Poblados en los que desaparecieron setenta mil millones de pesos por arte de ‘birlibirloque’ y que no ha sido, extrañamente, formalmente vinculada a un proceso penal por este caso. Y la actual Presidente de la Cámara por fraude probado en la tesis para la obtención de una maestría. Ella, como buena uribista, no se pone ni colorada y ni siquiera por mínimos éticos se aparta de tan importante dignidad mientras se investiga su actuación. Ese es el talante uribista. Y como colofón, Oscar Iván Zuluaga, candidato único a la Presidencia también estuvo vinculado, aunque absuelto, por ingresos ilícitos a su primera campaña. Extraña coincidencia en un partido político que ha manejado por 20 años la política de Colombia.

Dámaso Londoño

¿Cuál es la mejor vacuna?

La mejor vacuna es el mismo virus. Lo que hay que hacer es estar muy alerta, y ante el menor indicio de infección, usar los medicamentos recomendados. El virus en sí no es mortal, el peligro es que baja las defensas del organismo, y éste queda a merced de cualquier germen, que puede invadir los pulmones u otros órganos. Pero si se actúa con prontitud usando los medicamentos apropiados se elimina el virus queda el organismo con anticuerpos contra el virus completo.

Lo que no se sabe con certeza es la duración de los anticuerpos, pero puede ser de seis a doce meses. De modo que una segunda dosis del virus podría producir una inmunidad más prolongada que cualquiera. Los efectos secundarios dependen de la pronta curación, antes de que produzca daños.

Victor Navarro Gómez

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