miércoles 19 de enero de 2022 - 12:00 AM

Socorro en decadencia

Socorro en decadencia

Vengo impactado con la decadencia del Socorro, he aquí unas muestras reales:

CATEDRAL, hoy Basílica del Socorro, está cerrada al público. Presenta una grave falla estructural que amenaza con derrumbarla, hace más de una década y todo se ha quedado en diagnósticos, pin pong oficial, asesorías y comisiones. Cada día que pasa amenaza con desplomarse.

EDIFICIO DE TELECOM: Un cuarto de manzana, en todo el marco de la plaza, de seis pisos, abandonado hace más de una década. Convertido en refugio de palomas y murciélagos.

HOTEL TAMACARA: Lo mismo. Abandonado. Se lo entregaron al politiquero de turno que lo acabó, sin ambages. Lo quebró. Ahí está, en el mismito marco de la plaza, invadido por la soledad y la maleza. ¡Ah! y también por las palomas.

COLEGIO DE LA PRESENTACIÓN: Esta emblemática institución también fue desahuciada y permanece cerrada.

EL TEATRO: El teatro “Manuela Beltrán” hace más de una década sigue cerrado al público. Le han programado más de seis reformas. La plata de los contratos se ha esfumado y las instalaciones continúan lo mismo. Paralizadas. Inoperantes.

EL RELOJ: El famoso reloj de la Catedral, con una maquinaria de asombro, como sacada de la edad media, con ajustes de moderna ingeniería, para que, como el Big Ben de la torre de Londres, haga sonar las campanas cada cuarto de hora, también ha quedado paralizado. Quedó congelado en las 10:40 a.m.

El tiempo sigue ahí, pero el pueblo perdió la referencia sonora y poética de las horas en el campanario de su amada Catedral.

VÍAS: Las calles están abandonadas. Son un rosario de huecos y baches que pone en peligro la vida de transeúntes, motorizados y desajuste de los vehículos. A la vez, se llenaron de domiciliarios motorizados que se movilizan de manera anárquica por las vías.

Las calles se convirtieron, igualmente, en moto parqueaderos. La movilidad, en resumen, es un caos.

Desafortunadamente impera la indiferencia, la desidia y la falta de compromiso. Estamos perdiendo la identidad, el civismo y el sentido de pertenencia. A todos nos toca el problema, pero nos hacemos los “pinguitos”. ¿Cómo la ve? Como decía mi suegro: “como vamos, vamos mal”.

Alberto Sanín Peña

Algunas y definitivas soluciones a la violencia que vivimos

Para combatir la violencia y muertes que cada día se presentan en nuestra ciudad, departamento y país con frecuencia casi diaria, no se requiere ir a buscar o esperar a los que cometen dichos actos únicamente; sino exterminarles de raíz los medios de producción y financiación que los mantiene, como: la fumigación con glifosato de todos los campos de hoja de coca y de marihuana, la destrucción de equipos de extracción de oro y otros minerales utilizados ilícitamente, el control en carreteras de combustibles y de equipos pesados junto con repuestos de dichos equipos, sanciones económicas y carcelarias a los compradores y vendedores informales o piratas de dichos minerales.

Si las autoridades encargadas, como: ejército nacional, policía nacional, servicios de inteligencia como el Departamento Nacional de Inteligencia DNI, La Dirección de Inteligencia Policial SIPOL, ejército de defensa terrestres y aérea y, la armada nacional se pusieran totalmente de acuerdo con planes analizados, estudiados y concretados se le estaría dando exterminio a las fuentes de financiación y de sostenibilidad a las bandas terroristas, de secuestradores, de tráfico de estupefacientes y de comercio ilícito de minerales preciosos.

Con la excusa de algunos campesinos de que el gobierno no les pone o arreglan vías para sacar al mercado otros productos legales que cultivan, o no les ha cumplido con aportes económicos prometidos; siguen sembrando marihuana, plantas de coca...

En el campo se puede cultivar café, cacao, plátano, yuca. De manera silvestre, en menor cantidad y algunas temporadas nace: guayaba, limón, mandarina, naranja, papaya, aguacates. Además se pueden criar gallinas, cabritos, cerdos en corrales, y en pequeños potreros: vacas, toros, caballos, asnos. Luego existen diferentes formas de trabajo y de supervivencia de forma lícita, honrada, saludable y leal a Dios. Mis padres nunca acudieron a los cultivos ilícitos para criarnos o darnos formación. Nací y viví en el campo hasta los doce años, en una finca a horas de camino más cercano. Los productos cultivados los sacábamos a lomo de mula porque no había carreteras y sí caminos de barro y ríos que teníamos que cruzar para llegar al pueblo. Luego esa excusa de campesinos que siguen con el cuento de que el gobierno no les ayuda arreglando carreteras, o ayudándoles a comprar las cosechas, no es valedera sino contradictoria, patrocinadora de la ilegalidad y nociva.

Guillermo Beltrán

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