miércoles 02 de noviembre de 2011 - 12:00 AM

Un costeño a la alcaldía de Bogotá

Que un exguerrillero del M.19, cuyos integrantes fueron amnistiados durante el proceso de paz adelantado durante el Gobierno de Belisario Betancur Cuartas, haya logrado la alcaldía de Bogotá representa un duro golpe a la clase dirigente política colombiana y es el reconocimiento grato a la persona que durante los últimos años ha denunciado los hechos delictuosos de grupos paramilitares.

El triunfo de Gustavo Petro es a la vez una voz en alto de las clases menos favorecidas, que anhelan una excelente administración en la principal ciudad colombiana, que aún vive los estragos de una pésima gestión y hechos de inmoralidad por parte del hoy exalcalde destituido Samuel Moreno Rojas. El triunfo de Petro le representa una buena plataforma para lograr en el mañana la postulación presidencial, y si logra conformar un magnífico equipo de gobierno tendrá, a no dudarlo, una destacada administración para beneficiar a más de 9 millones de personas que según estimativos habitan Bogotá. Desde el punto de vista general de la política quedó demostrado que el hoy expresidente, Álvaro Uribe Vélez, no sirve como "padrino", pues su candidato Enrique Peñalosa sufrió una nueva derrota. Gustavo Petro es el primer ciudadano natural de la Costa que llega, por elección popular, al segundo cargo más importante del Estado.

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