Hace escasamente treinta años, en el municipio colombiano se vivía una realidad institucional y política bien distinta a la de ahora. Antes de que se estableciera la elección popular impulsada por el doctor Álvaro Gómez Hurtado -¡qué gran equivocación!- los alcaldes se apoyaban para sus grandes decisiones en el criterio de un cuerpo colegiado el Concejo Municipal- integrado por personas de gran relevancia, representativas de todos los estratos, actividades y profesiones y quienes prestaban sus servicios sin ninguna clase de remuneración ni de gabelas (vehículo, asesores, secretaria, etc.) como las que existen en la actualidad. Esa sí era una auténtica participación democrática.
Publicado por: ALFREDO SILVA VALDIVIESO
Hace escasamente treinta años, en el municipio colombiano se vivía una realidad institucional y política bien distinta a la de ahora. Antes de que se estableciera la elección popular impulsada por el doctor Álvaro Gómez Hurtado -¡qué gran equivocación!- los alcaldes se apoyaban para sus grandes decisiones en el criterio de un cuerpo colegiado el Concejo Municipal- integrado por personas de gran relevancia, representativas de todos los estratos, actividades y profesiones y quienes prestaban sus servicios sin ninguna clase de remuneración ni de gabelas (vehículo, asesores, secretaria, etc.) como las que existen en la actualidad. Esa sí era una auténtica participación democrática.









