El pasado 21 de febrero, este diario editorializó sobre el comportamiento de dos presidentes latinoamericanos de inocultable chabacanería, que con sus agresiones a nuestro Presidente Álvaro Uribe y a otras personalidades del mundo, generan vergüenza en el patio latinoamericano. Hugo Chávez y Evo Morales son como patanes de barrio que sienten verdadero placer al ofender a las personas decentes, pero, como acaba de quedar claro en la Cumbre de Río efectuada en México, no son, precisamente, personas valientes que tiren de frente, sino que lanzan la puñalada por la espalda y a larga distancia.
Publicado por: Gabriel Angarita Buitrago
El pasado 21 de febrero, este diario editorializó sobre el comportamiento de dos presidentes latinoamericanos de inocultable chabacanería, que con sus agresiones a nuestro Presidente Álvaro Uribe y a otras personalidades del mundo, generan vergüenza en el patio latinoamericano. Hugo Chávez y Evo Morales son como patanes de barrio que sienten verdadero placer al ofender a las personas decentes, pero, como acaba de quedar claro en la Cumbre de Río efectuada en México, no son, precisamente, personas valientes que tiren de frente, sino que lanzan la puñalada por la espalda y a larga distancia.











