Un amigo que pasó un par de semanas en Bucaramanga, después de recorrer la ciudad de palmo a palmo, y de observar con detenimiento las vallas verdes y azules, instaladas por la administración municipal para el señalamiento de las vías, me hizo el siguiente comentario: Muy buenas las vallas, son dignas de cualquier metrópoli del mundo desarrollado; algunas parecen dirigidas al turista internacional para informarle sobre las fortalezas de la urbe; otras pecan de innecesarias por exceso de señales para los habitantes permanentes, ayudándoles a orientarse para que no se equivoquen, por ejemplo, al tomar la vía del estadio, en lugar de dirigirse hacia cabecera, o viceversa.
Publicado por: ALFREDO SILVA VALDIVIESO
Un amigo que pasó un par de semanas en Bucaramanga, después de recorrer la ciudad de palmo a palmo, y de observar con detenimiento las vallas verdes y azules, instaladas por la administración municipal para el señalamiento de las vías, me hizo el siguiente comentario: Muy buenas las vallas, son dignas de cualquier metrópoli del mundo desarrollado; algunas parecen dirigidas al turista internacional para informarle sobre las fortalezas de la urbe; otras pecan de innecesarias por exceso de señales para los habitantes permanentes, ayudándoles a orientarse para que no se equivoquen, por ejemplo, al tomar la vía del estadio, en lugar de dirigirse hacia cabecera, o viceversa.









