Una crónica aparecida en la edición del 6 de febrero de este año en El Tiempo, informa de un hecho maravilloso. Algunos titulares de la crónica que transcribo a continuación, dan una idea del suceso: ¡Resucitó entre los escombros! Después de ser un basurero de piedras y concreto, el humedal La Conejera, en Bogotá, volvió a la vida con la ayuda de la gente. Hoy es un sitio ideal para la contemplación de aves y el turismo ecológico.
Publicado por: ALFREDO SILVA VALDIVIESO
Una crónica aparecida en la edición del 6 de febrero de este año en El Tiempo, informa de un hecho maravilloso. Algunos titulares de la crónica que transcribo a continuación, dan una idea del suceso: ¡Resucitó entre los escombros! Después de ser un basurero de piedras y concreto, el humedal La Conejera, en Bogotá, volvió a la vida con la ayuda de la gente. Hoy es un sitio ideal para la contemplación de aves y el turismo ecológico.









