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Jueves 27 de febrero de 2025 - 12:27 AM

La maternidad, una elección no una imposición

La Corte reconoció el pleno derecho a la IVE para las personas gestantes, sin importar su edad, estado civil, etnia, religión u otra condición.

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En febrero de 2022, con la sentencia C-055 la Corte Constitucional despenalizó la Interrupción Voluntaria del Embarazo -IVE- . Un logro para las mujeres y sus derechos en Colombia, y también para la sociedad.

La Corte reconoció el pleno derecho a la IVE para las personas gestantes, sin importar su edad, estado civil, etnia, religión u otra condición. Están escritas las leyes y lista la normatividad para que el Estado garantice este derecho, como es su deber hacerlo.

Sin embargo, tres años después, el balance no es del todo satisfactorio. Múltiples barreras administrativas, médicas y sociales se interponen, como la falta de educación sexual oportuna, escasez o represamiento de anticonceptivos, negativa y sobrecostos por parte de las instituciones de salud. Por estos obstáculos, muchas mujeres no tienen autonomía para decidir sobre su maternidad y no son iguales frente a este derecho.

La autonomía reproductiva de las mujeres tiene importancia también por el impacto social que genera.

Se sabe que los embarazos planeados y deseados pueden llevarse a término de manera más segura y tranquila, con mamás - y papás - más dispuestos e interesados, con voluntad de criar y amar. Con una decisión consciente, los hombres están más abiertos a asumir y ejercer su paternidad más allá del tradicional rol de proveedor. También, los o las bebés frutos del deseo están más dados a la felicidad, la tranquilidad y a desarrollar mayores habilidades sociales. Lo cual no significa que todos los demás estén predestinados a ser infelices y con menos capacidades psicosociales que sus pares deseados.

Por otra parte, son factores preventivos de los embarazos no deseados y de las IVE: la educación sexual en establecimientos educativos y universidades, en barrios y empresas; el acceso informado y garantizado a métodos anticonceptivos –de los que NO hace parte la IVE– desde el inicio de la edad reproductiva.

Maternidad y paternidad conscientes y escogidas producirían una verdadera revolución social en Colombia. Hijos deseados, esperados y amados antes de nacer -como debe ser- con mejor calidad de vida, más oportunidades de desarrollo y aprendizaje. Mayor equidad y más oportunidades para las mujeres, menos miedos frente a la sobrecarga y sacrificio de traer nuevos seres al mundo; semillas de adultos propositivos, responsables, capaces y además felices.

Por todo lo anterior, son preocupantes las múltiples barreras que dejan sin efecto la sentencia dictada hace tres años en Colombia, con el riesgo de que este derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad se quede en el papel y engavetado.

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