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Jueves 06 de marzo de 2025 - 12:10 AM

El óvalo del infortunio

Los rusos han librado guerras contra los mongoles, resistido la invasión polaco-lituana, la sueca, la de Napoleón y luego la invasión británica y francesa en 1853, y después la alemana en la primera guerra mundial; lucharon contra las tropas de Japón, Estados Unidos e Inglaterra que fueron en apoyo a los zares, después, Hitler.

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El origen de todos los conflictos europeos ha sido la competencia entre sus países por controlar territorios estratégicos, ayer el acceso a los mares, al petróleo y al gas, y más reciente a los minerales de las llamadas tierras raras, y a los cultivos ucranianos. Después de la segunda guerra mundial y ante el colapso del colonialismo europeo, emergió la hegemonía americana.

Los rusos han librado guerras contra los mongoles, resistido la invasión polaco-lituana, la sueca, la de Napoleón y luego la invasión británica y francesa en 1853, y después la alemana en la primera guerra mundial; lucharon contra las tropas de Japón, Estados Unidos e Inglaterra que fueron en apoyo a los zares, después, Hitler.

Rusia y Estados Unidos, ganadores de la segunda guerra mundial, se repartieron Europa. Desde entonces ha estado dependiendo desde lo económico y lo militar de Estados Unidos y desde lo energético de Rusia. Los alemanes siempre han ambicionado las tierras y los cultivos de Ucrania, sus aliados también, para eso sirve la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, financiada principalmente por Estados Unidos, Turquía y Polonia. Presionaron a los rusos extendiendo la OTAN hasta las fronteras de la potencia eslava, con la intención de fortalecer a Europa con la dirección política de Alemania, el dinero y las armas de Estados Unidos y el apoyo del Reino Unido. Crearon entonces a Volodimir Zelenski y a la guerra con Rusia.

Pero la potencia de América ha venido perdiendo terreno en lo económico, diplomático y comercial, manteniendo hegemonía en lo militar, donde lo emulan China y Rusia, la primera triunfando en lo comercial y en lo diplomático y cerca de superar a las demás en lo tecnológico. Por eso la estrategia geopolítica varía con Trump, porque necesita hacerlo. De un expansionismo impulsor de conflictos bélicos, y promotor del libre mercado, bajo la justificación de la defensa de la democracia, retoma el continentalismo de Monroe, con guerra comercial, proteccionismo, bajo nueva justificación: la paz.

Zelenski solo ha sido el comediante usado y desechable para los propósitos de la finiquitada alianza americano-europea. Alemania en quiebra, con España como su ventrílocuo, con el resto de la Unión Europea, pisa en el vacío y no tiene como resolver sus conflictos internos. Están sojuzgados económica, política y militarmente por los americanos, quienes quieren acercarse a los rusos, para que estos no sean tan amigos de los chinos.

Latinoamérica, sin integración, solo será el postre de la geopolítica de las potencias mundiales, haciendo cola, sus mandatarios, en la oficina oval. Ya tenemos a Millei como apertura de la ópera bufa que se inició con Zelenski.

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