Publicidad

Columnistas
Jueves 27 de marzo de 2025 - 12:00 AM

Mayéutica

Solo aprendemos si nos acercamos al conocimiento reconociendo nuestra ignorancia en todo, rechazando la manipulación y el sectarismo con empatía.

Compartir

Hay neurocientíficos y filósofos de ayer y de hoy afirmando que nuestros cerebros están dotados de la capacidad para hacer todo tipo de preguntas, pero en cambio, solo podemos obtener muy pocas respuestas sobre la realidad. Desde los tiempos de la antigua Grecia, Sócrates advirtió que para conocer hay que admitir la ignorancia, lo que hoy conocemos en distintas versiones de la frase: solo sé que no sé nada. El pensador griego quiso seguir el ejemplo de su madre partera, especializada en dar luz con los nacimientos, ayudando a que sus interlocutores dieran nacimiento a respuestas latentes en sus cerebros, tomando distancia de sesgos, prejuicios, intuiciones, manipulaciones, mediante preguntas inteligentes. Es lo que conocemos como Mayéutica.

En tiempos actuales reina la desinformación y la polarización en todos los campos, que se expresan en opiniones que posan de verdades absolutas. La ciencia reconoce que lo que hoy es verdad, solo lo es temporal y parcial. Un ejemplo claro lo encontramos en la física Newtoniana, luego la relatividad y después la cuántica. En la medicina el cambio es la regla. En el mundo de las ideas sucede lo mismo. La degradación en todos los casos se expresa en fanatismos, sectarismos y polarización.

Bueno sería si aplicáramos a nosotros mismos y a los demás algunas de las siguientes preguntas:

¿Por qué crees lo que crees? / ¿Por qué opinas lo que opinas? / ¿Podrías estar equivocado? / ¿En qué basas tus opiniones? / ¿Pudieras estar equivocado en parte o en todo? / ¿Puede haber algo de razón en quienes piensan contrario a lo que tú opinas? / ¿Qué pasaría si fuera cierta la opinión contraria? / ¿Podrías argumentar de manera convincente un punto de vista diferente al tuyo?

Pudiera enumerar preguntas de este tipo de manera interminable, pero lo que intento es sugerir a mis amables lectores que se hagan preguntas como las enunciadas, y otras de su propia cosecha, inspiradas en reconocer que solo aprendemos si nos acercamos al conocimiento reconociendo nuestra ignorancia en todo, rechazando la manipulación y el sectarismo con empatía, es decir, escuchando con atención los argumentos de quienes piensan diferente a nosotros. Recordar y profundizar en el Yin y al Yan es una buena idea.

Por último, te invito a que te preguntes qué sabes de la complejidad del sistema de salud colombiano. Si es mejor que sea público, privado o mixto, en la realidad económica, social y política de la Colombia de hoy, y por qué, y finalmente, qué consecuencias tiene pensar como tú lo haces. Yo estoy haciendo lo propio.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día