La situación es de tal gravedad que, hasta el desalmado Trump en el cierre de su gira por Medio Oriente, reconoció en Emiratos Árabes lo que todo el mundo sabe pero que a muy pocos parece importar: “Mucha gente se está muriendo de hambre en Gaza”.
Los últimos acontecimientos le dan la razón al gobierno colombiano que hace un año, rompió relaciones con Israel hasta tanto este no detenga el genocidio en Gaza; respete el Derecho Internacional Humanitario y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Mientras escribo esta columna, otros 19 palestinos han muerto por los ataques aéreos y terrestres del ejército israelí y unos 14.000 bebes pueden morir de hambre por cuenta del bloqueo impuesto por el gobierno de Netanyahu que ya ha dicho, por si alguien tenía alguna duda, que se hará con el control total de Gaza.
La situación es de tal gravedad que, hasta el desalmado Trump en el cierre de su gira por Medio Oriente, reconoció en Emiratos Árabes lo que todo el mundo sabe pero que a muy pocos parece importar: “Mucha gente se está muriendo de hambre en Gaza”.
De ahí la decisión de Israel de permitir la entrada de una decena de camiones con alimentos, no por razones humanitarias sino para evitar que el apoyo de las potencias occidentales se vuelva insostenible. Sin embargo, esa decisión del gobierno de Israel con la que pretende ocultar su irrespeto al derecho internacional es ridículamente insuficiente.
Y así parece haberlo entendido el Reino Unido, uno de sus tradicionales aliados geopolíticos desde 1948, pues Londres rompió la negociación de un acuerdo de libre comercio con Israel, afirmando que su bloqueo a Gaza es “cruel e indefendible”; al tiempo que llamó a consultas a su embajador. Mientras la Unión Europea dice estar revisando el acuerdo de asociación que tiene con Israel hace 25 años por cuenta de su asedio a Gaza.
Paralelamente, se ha anunciado para junio próximo en Estados Unidos una Conferencia Internacional en el ámbito de la ONU, presidida por Francia y Arabia Saudita, con ocho grupos de trabajo uno de ellos liderado por Brasil, para discutir la implementación de la solución de los dos Estados propuesta desde la resolución 242 de 1967.
Si bien, la política de exterminio que Israel ha desatado sobre los palestinos, aprovechando los ataques terroristas de Hamás en octubre de 2023, continuará gracias al apoyo estadounidense; tarde que temprano la destrucción, el desplazamiento, la hambruna y demás atrocidades que hoy sufre Gaza, serán juzgadas por el veredicto implacable de la historia.
Por ahora la paz en Palestina está lejos.












