Tampoco son “personas en rehabilitación”, porque eso de la resocialización, de la reinserción social y de la rehabilitación del infractor solo funciona en el papel. Juntarse con criminales no está bien; convertirlos en vedetes, menos.

Alguien cercano al presidente debería hacerle entender que delincuente es quien comete un delito. Así de sencillo. No tiene que esforzarse mucho para lograrlo. Le basta consultar y mostrarle el Diccionario de la Real Academia, o llevarle un texto básico de derecho penal, o uno cualquiera de criminología.
Como si el hecho fuera a pasar desapercibido, al presidente le dio por invitar a los jefes de las estructuras criminales más peligrosas de Medellín y del Valle de Aburrá para que lo acompañaran en un acto público oficial. Claro, habrá quienes justifiquen que comparta tarima con lo más granado de la criminalidad antioqueña. La verdad ya nos estamos acostumbrando a eso.
“No son delincuentes”, dijo, “son personas en rehabilitación”, justificó. Ni lo uno, ni lo otro, señor presidente. Son tan bandidos que desde la cárcel, donde purgan las condenas que les impusieron precisamente por eso, mientras negocian siguen delinquiendo. Eso es un secreto a voces.
El reproche no se hizo esperar. “Fue a Medellín a rodearse de criminales”, le recriminó el gobernador de Antioquia. No le falta razón. En tarima lo acompañaron Freyner Alonso Ramírez García, alias Carlos Pesebre, condenado a 36 años de prisión por el delito de homicidio agravado. Walter Alonso Román Jiménez, alias El Tigre o Ramón Chaqueta, condenado a 33 años y 5 meses de prisión por los delitos de secuestro extorsivo, constreñimiento ilegal, extorsión, homicidio agravado, concierto para delinquir agravado, tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y fraude procesal. José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas, condenado a 32 años de prisión por secuestro extorsivo. Juan Carlos Mesa Vallejo, alias Tom, condenado a 16 años de prisión por los delitos de concierto para delinquir, lavado de activos, porte ilegal de armas de fuego y uso de documento público falso. Juan Fernando Álvarez, alias Juan 23, condenado a 15 años y 10 meses por los delitos de desplazamiento forzado, concierto para delinquir agravado y extorsión agravado. Jorge de Jesús Vallejo Alarcón, alias Vallejo, condenado a 14 años de prisión por concierto para delinquir agravado. Albert Antonio Henao Acevedo, alias Albert, condenado a 7 años de prisión por concierto para delinquir agravado. Todos unos “angelitos”.
Tampoco son “personas en rehabilitación”, porque eso de la resocialización, de la reinserción social y de la rehabilitación del infractor solo funciona en el papel. Juntarse con criminales no está bien; convertirlos en vedetes, menos. Le pasó al presidente con estos bandidos. Le pasó hace poco a la periodista Eva Rey con Emilio Tapia. ¡Fatal!
Al margen. Con Miguel Ángel Pedraza Jaimes nos unió una amistad de esas que, como las cocciones a fuego lento, se intensifican con el paso del tiempo. No nos guardamos nada. Gracias, Migue, por tanta generosidad.












