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Viernes 25 de julio de 2025 - 01:00 AM

¿Profesor?

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Luis Ferley Sierra Jaimes, el “profe” Ferley, participó en las elecciones del año 2023. Quiso ser gobernador de Santander. No lo logró. Obtuvo 181.399 votos. Quedó por debajo de Héctor Guillermo Mantilla Rueda y de Juvenal Díaz Mateus quien, a la postre, resultó elegido.

Según la Resolución número 672, expedida por el Consejo Nacional Electoral en enero de 2023, el monto de reposición por cada voto válido obtenido por los candidatos a gobernador se fijó en $4.590, de tal manera que Sierra Jaimes tendría derecho a $832.621.410 por concepto de financiación estatal de la campaña.

Hasta ahí, todo bien.

Sin embargo, en mayo de este año, Luis Fernando Díaz Zambrano le pidió al Consejo

Nacional Electoral que investigara la campaña del “profe” Ferley. Considera que incurrió en financiación prohibida y uso fraudulento del mecanismo de reposición de votos. Las dudas surgieron porque reportó donaciones por valor de 490 millones de pesos, que también registró como gastos de campaña.

Ah, también hay quienes consideran que incurrió en fraude procesal por intentar inducir en error a un servidor público para obtener un beneficio indebido. Por eso lo denunciaron penalmente.

La presunta violación de la normativa que regula la financiación de las campañas dio lugar a que el CNE iniciara una indagación preliminar. Es apenas obvio. Necesitan verificar si hay elementos de juicio suficientes para formular cargos o para abstenerse de iniciar la actuación administrativa sancionatoria.

Desde que se tuvo conocimiento de la queja, Ferley Sierra aduce que todo obedece a un ataque político orquestado por el gobernador de Santander y el alcalde de Bucaramanga.

Así se lo hizo saber al Periódico a mediados de mayo, tan pronto se supo de la existencia de la queja, cuando atendió el requerimiento de uno de sus periodistas.

Las buenas maneras no son el fuerte de Sierra Jaimes. Eso, muchos, lo tenemos claro. Por lo que parece aquello de “profesor” es apenas un mote. En la memoria colectiva todavía resuenan el escándalo que armó en la oficina de pasaportes y el espectáculo grotesco en las instalaciones de Vanguardia en el que, “salido de madre”, exigía que la entonces directora lo atendiera. No han sido los únicos casos.

Tan pronto se conoció la decisión del inicio de la indagación preliminar, Vanguardia quiso conocer su versión. Fiel a su “talante”, en lugar de aclarar la situación, que es lo que se espera de quien no tiene nada que ocultar, el “profe”, acostumbrado a la chabacanería, desvió la atención del tema y arremetió contra el Periódico y contra su directora por hacer lo que tienen que hacer: Informar. Otro atentado aleve contra la libertad de prensa que no se puede tolerar, ni permitir. Por ahí no es, “profesor”.

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