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Miércoles 21 de octubre de 2026 - 01:00 AM

¿Alimentos ultraprocesados afectan negativamente la salud?

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En columnas anteriores he citado acreditadas publicaciones que advierten sobre los riesgos para la salud asociados al consumo de alimentos clasificados como ultraprocesados, diferentes a los alimentos procesados tradicionalmente. Según la Biblioteca Nacional de Medicina (NIH) de EE. UU.: “Los procesos e ingredientes utilizados para fabricar alimentos ultraprocesados están diseñados para crear productos altamente rentables (ingredientes de bajo costo, larga vida útil, marca destacada), convenientes (listos para consumir) e hiperpalatables (irresistibles al paladar), capaces de desplazar a todos los demás grupos de alimentos”. Los procesos para la producción de alimentos ultraprocesados incluyen “la fragmentación de alimentos enteros en sustancias, modificaciones químicas de estas sustancias, el ensamblaje de sustancias alimentarias modificadas y no modificadas, el uso frecuente de aditivos y envases sofisticados”.

Se advierte: “Las sustancias alimentarias de escaso o nulo uso culinario, utilizadas únicamente en la elaboración de alimentos ultraprocesados, incluyen diversos azúcares (fructosa, jarabe de maíz de alta fructosa, concentrados de zumo de frutas, azúcar invertido, maltodextrina, dextrosa, lactosa), aceites modificados (aceites hidrogenados o interesterificados) y fuentes de proteínas (proteínas hidrolizadas, aislado de proteína de soja, gluten, caseína, proteína de suero y carne separada mecánicamente)”.

Los alimentos ultraprocesados pueden ser: “Refrescos carbonatados; aperitivos envasados dulces o salados; chocolate, caramelos (confitería); helados; panes y bollos envasados de producción masiva; margarinas y otras cremas para untar; galletas, pasteles, tartas y mezclas para pasteles; cereales para el desayuno; tartas, pastas y pizzas precocinadas; nuggets y palitos de pollo y pescado, salchichas, hamburguesas, perritos calientes y otros productos cárnicos reconstituidos; sopas, fideos y postres instantáneos en polvo y envasados; y muchos otros productos”.

Los estudios (MedlinePlus y otros) reportan que estos “alimentos” han sido relacionados con enfermedades cardíacas y cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, obesidad y sobrepeso, cáncer colorrectal y otros tipos de cáncer, trastornos digestivos y hepáticos, deterioro cognitivo, problemas de salud mental, depresión, ansiedad y daños cerebrales.

Como propuestas para detener y revertir el aumento de la producción, comercialización y consumo de alimentos ultraprocesados, The Lancet señala: “Los patrones dietéticos ricos en alimentos ultraprocesados (AUP) se han asociado con una mala calidad de la dieta y peores resultados de salud. Están desplazando patrones dietéticos más saludables; o sea, comidas y platos preparados con alimentos frescos y mínimamente procesados”. “El aumento del consumo de AUP en la dieta humana está perjudicando la salud pública, exacerbando las enfermedades crónicas en todo el mundo y profundizando las desigualdades en materia de salud”. Proponen actividades para regular y reducir el consumo de AUP, así como para mejorar el acceso a alimentos frescos y mínimamente procesados. Se ofrece una visión del sistema alimentario “con énfasis en los productores (agricultores), la preservación de las tradiciones culinarias seguras y los beneficios económicos para las comunidades locales”.

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