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Alberto Enrique Pacheco
Lunes 19 de febrero de 2024 - 12:00 PM

El síndrome metabólico

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En estos momentos, en donde las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, entre otros, se encuentran en aumento, cobra relevancia dicho término que se caracteriza por la presencia simultánea de: obesidad abdominal, resistencia a la insulina, hipertensión arterial y dislipidemia.

La obesidad abdominal, referida al exceso de grasa alrededor del abdomen, resulta peligrosa en tanto se encuentra relacionada con la resistencia a la insulina; aquel trastorno en el cual las células del cuerpo no responden adecuadamente a la insulina y no pueden utilizar eficazmente la glucosa como fuente de energía. Por ejemplo: mientras que en un adulto promedio el nivel de glucosa en sangre normal es de 100 mg/dL, lo que equivale aproximadamente a 5 gramos de glucosa en todo el volumen sanguíneo, en la actualidad, el promedio de los adultos en Estados Unidos es de 124 gramos, lo que significa a 31 veces más de lo normal.

La hipertensión arterial, que es la presión arterial elevada, aumenta la carga de trabajo del corazón y, por ende, el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular, enfermedad coronaria y otras. Y, la dislipidemia, como los niveles anormales de lípidos en la sangre, presentes en triglicéridos y bajos niveles de colesterol HDL (lipoproteínas de alta densidad), aumentan aún más el riesgo de enfermedad cardiovascular.

En tal sentido, el síndrome metabólico es importante no solo para prevenir el riesgo de enfermedades referidas, sino para evitar otros problemas de salud, como: enfermedad hepática grasa no alcohólica, síndrome de ovario poliquístico, apnea del sueño y ciertos tipos de cáncer. Todo ello sin dejar de lado, en estos tiempos de postpandemia, con la posibilidad de contraer COVID-19 u otras enfermedades infecciosas, que las personas que se contagian desarrollan un mayor riesgo de presentar complicaciones graves.

De allí que sea perentorio la concientización del problema, a fin de que pueda manejarse esta condición que en gran medida es prevenible y tratable a través de cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, del suministro de medicamentos. La pérdida de peso, a través de una dieta saludable y la actividad física regular, son fundamentales y no negociables para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de enfermedades mencionadas.

En general, es importante que el autocuidado sea la meta o propósito para tener una vida más saludable y longeva, además de feliz, hoy por hoy.

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