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Alberto Enrique Pacheco
Lunes 04 de marzo de 2024 - 12:00 PM

Las etapas del Sueño

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Además de constituir una parte fundamental de nuestras vidas, se trata de aquel proceso que permite recuperar energías, consolidar memorias y mantener un equilibrio físico y mental; se compone de distintos ciclos, cada uno con características y funciones propias, lo que hace que sea importante su conocimiento y entendimiento para mejorar nuestra salud y bienestar.

Etapa 1: La transición.

Desde que nos acostamos y cerramos los ojos entramos en este fase inicial, es allí donde la actividad cerebral comienza a desacelerarse y el cuerpo a relajarse, pudiéndose experimentar la sensación de estar entre dormido y en vigilia. Es un periodo en el que es fácil despertarse con estímulos externos.

Etapa 2: Descanso Ligero.

Es el que representa la mayor parte del tiempo que pasamos durmiendo. Durante este ciclo la actividad cerebral sigue disminuyendo, pero aparecen patrones de ondas cerebrales específicos, conocidos como husos del sueño y complejos K, que ayudan a su mantenimiento y a consolidar la memoria.

Etapa 3 y 4: Descanso Profundo.

Estos periodos son conocidos como sueño de ondas lentas o delta. Se caracterizan porque la actividad cerebral alcanza su punto más bajo, y es más difícil despertarse. Durante el mismo el cuerpo se dedica a la restauración física, promoviendo la curación de tejidos y el crecimiento muscular, así como la liberación de hormonas importantes para el desarrollo y la función del sistema inmunológico.

Etapa REM: Sueño Paradoxal.

El REM (Movimiento Rápido de los Ojos) es un fase caracterizada por una actividad cerebral intensa similar a la vigilia, pero con la parálisis muscular característica del descanso profundo. Es durante este ciclo que ocurren las ensoñaciones más vívidas y las experiencias oníricas. El REM es crucial para el procesamiento emocional y la consolidación de la memoria emocional y procedimental.

Estas etapas no ocurren de forma lineal durante toda la noche, más bien, siguen un patrón cíclico que se repite varias veces durante la noche. Un ciclo completo consta de aproximadamente 90 minutos que pasa por todos los niveles, en los cuales, a medida que avanza la noche, la fase REM se alarga mientras que el profundo tiende a disminuir.

En tal sentido, todas y cada una de las etapas deben surtirse. La falta o interrupción trae consecuencias negativas que afectan la concentración, el estado de ánimo, la función cognitiva y la capacidad para regular las emociones, generando riesgo de padecer enfermedades crónicas.

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