miércoles 29 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

2021: Lo bueno, lo malo y lo feo

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Columna de
Alberto Montoya

A sólo tres días de despedir el 2021, presento a ustedes mis reflexiones y balance sobre este año que termina, pero, cambiando el orden del título.

LO MALO: Sin duda alguna, lo terrible del 2021 fue el covid, que se llevó a familiares, amigos, y conocidos cercanos. Todos hemos sido víctimas de la pandemia. Para Santander y para mí, la dolorosa pérdida de dos hermanos de vida, dos de los grandes. Alejandro Galvis Ramírez y Rafael Ardila Duarte dejaron un vacío enorme en nuestra vida y en la clase empresarial de Santander y el País.

De otra parte, entre lo malo es necesario mencionar la quiebra de numerosas empresas, el desempleo generado por el encierro y la crisis económica de numerosas empresas y familias que tuvieron que devolver lo poco o mucho que habían adquirido durante años de trabajo, por su incapacidad para pagarlo por la inactividad y falta de empleo. Entre lo malo, no podemos olvidar los paros y acciones vandálicas, generadoras de graves daños para la economía y que facilitaron la expansión del covid.

LO FEO: El prolongado encierro en nuestras casas y/o apartamentos, el tapabocas, el susto a ser contaminado, los problemas mentales y la espera para ser vacunado con las tres dosis. Entre lo feo, el no poder saludar como Dios manda, abrazar y sentir el calor humano, ni siquiera para dar un sentido saludo de pésame. Feo también las limitaciones, para disfrutar una buena reunión presencial con amigos o familiares. Feo también, sufrir por quienes decidieron no vacunarse, ignorando irresponsablemente que, no sólo ellos sino todos sus allegados, pueden ser víctimas de su conducta. Feo, estigmatizar y huir de quien, sin querer, se atreva a toser o estornudar en un sitio público.

LO BUENO: La resiliencia - capacidad para superar circunstancias traumáticas- de la sociedad en general; en especial, la empresarial ha sido ejemplar. La fortaleza y la resistencia que desarrollamos para recuperar la economía es incontrovertible. Entre lo bueno, la virtualidad, las nuevas aplicaciones tecnológicas y el uso del internet para hacer reuniones, trabajar desde la casa y en general, comunicarnos. Bueno también, la intervención del gobierno nacional para adelantar la campaña de vacunación en todos los niveles y en la reactivación económica. Bueno, percatarnos de la capacidad de sacrificio, servicio, dedicación y ética de nuestros profesionales de la salud. Por último, tomar conciencia de que somos seres sociables, muy frágiles y que necesitamos de los demás.

A mis lectores, les agradezco la deferencia que han tenido para conmigo y les deseo un año próspero y, especialmente, con buena salud.

Queridos lectores... EXPECTANTE, confío, que el 2022 nos traerá buenas nuevas a todos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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