miércoles 08 de abril de 2020 - 12:00 AM

¡Desastre tras desastre!

La verdadera causa de la tragedia de Piedecuesta y de las que seguirán ocurriendo, es la politización de las CARS. Por eso celebro que el Gobierno Nacional presente al Congreso la reforma estructural de las mismas
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Columna de
Alberto Montoya

La avalancha diaria de noticias sobre el coronavirus, la crisis sanitaria y de salud que vive el País y el mundo y, ahora, el aislamiento social obligatorio para tratar de dominar la pandemia son, en buena parte, responsables de que hayamos olvidado la otra avalancha. Esa que ocurrió en Piedecuesta el pasado 26 de febrero, con seis muertos a cuestas al arrasar viviendas y parte de la naciente infraestructura agroindustrial de la zona afectada y causante de enormes daños a la red vial primaria y secundaria.

La dimensión de la tragedia hizo que los gobiernos nacional y departamental, por unos días, pusieran los ojos en la zona rural de Piedecuesta y concentraran esfuerzos en atender damnificados y en resolver los daños, es decir, las consecuencias generadas por el comportamiento desbordado de los ríos Umpalá y Manco que, a raíz de un aguacero de mediana intensidad, generó un inmenso y anormal caudal de agua, piedra, barro y troncos de árboles, destruyendo lo que encontró en su camino.

Lo preocupante es que, después de superada la tragedia, además de olvidarla, ignoremos el porqué del comportamiento anormal de esos ríos y quebradas. ¿No será por la desaforada deforestación y por movimientos de tierra incontrolados en la cuenca superior de esos ríos? No será que nuestras corporaciones autónomas regionales (CAS y CDMB) están dedicadas a labores diferentes al cuidado del medio ambiente y al control de cuencas, ignorando para qué fueron creadas?

Es un secreto a voces que las CARS, no solo en Santander sino en todo el País, están politizadas y lo que más conocemos de ellas, son las continuas peleas entre políticos para adueñarse de las mismas. Comparar lo que era la CDMB en tiempos de Carlos Virviescas, con el estado de postración en que está hoy, da lástima y rabia.

La verdadera causa de la tragedia de Piedecuesta y de las que seguirán ocurriendo, es la politización de las CARS. Por eso celebro que el Gobierno Nacional presente al Congreso la reforma estructural de las mismas y sea posible recuperarlas para beneficio del medio ambiente y de los colombianos.

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