miércoles 20 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

El poder de la mermelada

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Columna de
Alberto Montoya

No salgo de mi asombro con los desórdenes, vandalismo e inestabilidad institucional que se promueve y está sucediendo, en especial, en varios países latinoamericanos como Venezuela, Ecuador y Chile. Mientras en Colombia, algunos están muertos de ganas de avanzar por tan oscuros rumbos, con unos movimientos de izquierda planeando y ejecutando paros de todo tipo, con terroristas infiltrados y encapuchados generadores de destrozos e incluso motivados por algunos periodistas y medios de comunicación, quienes, sirviendo de idiotas útiles, ayudan a buscar un peligroso objetivo: desestabilizar el gobierno. Mientras desde la barrera, una ciudadanía pasiva y expectante observa lo que ocurre, sin dar muestras de reacción alguna.

Durante el mandato anterior fueron muchos los millones de pesos que se repartieron, no solo entre los políticos, en lo que se denominó “la mermelada”, que no es otra cosa que comprar conciencias, tapar bocas a punta de dádivas, llámesele puestos públicos, contratación amañada, publicidad y en fin, en ingeniosas formas de comprar para lograr cometidos.

El presidente Duque decidió cumplir lo prometido: independencia de los poderes para fortalecer la democracia. Una parte importante de la clase política, desde senadores hasta concejales, no quieren entender este planteamiento y sienten perder el poder que con la mermelada tenían. En consecuencia, quieren pasarle al Presidente Duque la cuenta de cobro y empezaron a lograrlo con la renuncia del Ministro de Defensa.

Se especula sobre la principal causa que produjo esta dimisión, que consistió en la muerte de unos menores de edad que formaban parte de las disidencias Farc. Por supuesto, que es indeseable que se presenten este tipo de víctimas, pero la pregunta a hacernos es: ¿Está seguro el senador Roy Barreras de que esos jóvenes no estaban empuñando las armas y no eran bandidos similares del mismo grupo? Por supuesto que NO, al igual que cuando se decidió, por parte del Ejército, realizar el bombardeo.

En la forma como se adelanta el debate, se va a lograr que los bandidos tengan un “seguro a prueba de balas”, teniendo menores de edad empuñando armas, pero sin uniforme para lograr desactivar las acciones del ejército.

Señor Presidente, están socavando su autoridad, urge cerrar y apretar el puño.

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