miércoles 29 de noviembre de 2023 - 12:15 AM

Alberto Montoya

Las ciclorutas: ¿sí o no?

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Columna de
Alberto Montoya

A finales de los años 70s Bucaramanga ocupaba la meseta. La ciudad llegaba, por el norte hasta la UIS, por el sur hasta la Puerta del Sol, por el occidente hasta el borde de la escarpa y por el oriente hasta Cabecera del Llano. Esa ciudad tenía unas vías (calles, carreras y bulevares) concebidas para esa población que permitían una eficiente y rápida movilidad vehicular. Con la construcción del viaducto García Cadena y la autopista se incorporaron a la ciudad el municipio de Floridablanca y los barrios El Diamante y Provenza. Años más tarde, con la autopista Florida - Piedecuesta y Bucaramanga – Girón, la ciudad creció aún más, hasta convertirse en la conurbación que hoy tenemos, conformada por cuatro municipios. El centro de las principales actividades comerciales, culturales, educativas, gubernamentales, entre otras, siguió siendo la meseta con las mismas vías de los años 70s.

Actualmente llegan a Bucaramanga unas 250 mil personas en buses, carros, motos y bicicletas que, adicionados a los 500 mil que residen en la meseta, se movilizan por la misma red vial de hace 40 años. Es obvio que no hay vías para tanto vehículo y la movilidad se vuelve un problema enorme que afecta la competitividad de la metrópoli y la vuelve invivible.

A lo expuesto, hay que agregarle que en los últimos años la construcción y/o modernización de las vías en la meseta ha sido ínfima, que el proyecto de implementar un programa de transporte masivo (Metrolínea) es un fracaso y que la aspiración de movilizar población en bicicleta no dio los resultados esperados, por múltiples razones: clima, pendientes, espacio, socialización, concertación, estudios etc.

Con el mayor respeto, pienso que si se eliminan las ciclovías para resolver el problema de movilidad, el resultado es parcial. En algunas vías urge eliminarlas y en otros sectores dejarlas, pero la verdad es que se requiere un enorme esfuerzo con obras de infraestructura vial, la reorganización del transporte masivo y un programa de construcción de andenes y vías peatonales para que sea agradable desplazarse a pie, como ocurre en importantes ciudades del mundo.

Los últimos alcaldes le han sacado el cuerpo a la construcción de nueva infraestructura vial y a solucionar el transporte masivo. Celebro que el recién elegido alcalde de verdad se le quiere medir y afrontarlo. Tiene todo nuestro apoyo y respaldo.

Señor alcalde Jaime Andrés Beltrán...QUEDAMOS EXPECTANTES.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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