jueves 31 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Pase lo que pase (Parte I)

El deseo de colocar placas a las obras nos ha llevado a ser inmediatistas, a ejecutar “obritas” y, en consecuencia, a perjudicar a los gobernados
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Columna de
Alberto Montoya

Independientemente de quienes hayan resultado electos para desempeñar la Gobernación de Santander, o las alcaldías de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, deben tener en cuenta procesos y proyectos que, sin duda alguna, se deben defender, proteger, continuar, mantener y fortalecer.

En los municipios, departamentos y en el país, en general, normalmente estos cuentan con un sinnúmero de proyectos planeados para ser desarrollados a largo plazo, basados en el impacto que en la población deberán tener o que, por la magnitud de la obra y la inversión a desarrollar, su ejecución se puede prolongar. Es necesario desterrar de nuestro medio la pésima costumbre política de no darles continuidad a los proyectos que venía desarrollando la anterior administración, por el solo hecho de “no ser de mi autoría”.

El deseo de colocar placas a las obras nos ha llevado a ser inmediatistas, a ejecutar “obritas” y, en consecuencia, a perjudicar a los gobernados, privándolos de poder tener un país y unas regiones con mejores oportunidades para todos. Es bien sabido que el manejo de los “egos” es complejo, pero el político realmente exitoso es el que, por encima de todo, en la búsqueda del beneficio común, construye sobre lo construido.

De otra parte, es absurdo que, como consecuencia de la ola de corrupción que azota a Colombia y que afecta seriamente nuestra región, se escuchen algunas voces diciendo “este candidato roba, pero hace y en su administración da chance a quienes le ayudaron en campaña, para uno meterse al bolsillo unos buenos billetes”. Además, es inverosímil el que se haya convertido en gran atributo el “ser una persona correcta, sin tacha y no ser ladrón”, cuando lo obvio es que ello esté implícito en un servidor público. Lo que debe primar son los planteamientos de programas de beneficio social generadores de equidad y de progreso para toda la comunidad, planes factibles para generar empleo de calidad para reducir el empleo informal, generalmente conformado en una importante porción por vendedores ambulantes o personas que desarrollan un oficio mal pago y sin seguridad social; este segmento de empleo representa una preocupante cifra, superior al 50%.

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