miércoles 05 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Propuesta y reto

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Columna de
Alberto Montoya

Hace ya más de 30 años, tuve la oportunidad de ser alcalde metropolitano de Bucaramanga y, en ese entonces, aspirábamos a metropolizar algunos servicios públicos que, “a ojo cerrado”, convenía que se prestaran a nivel metropolitano.

Se aspiraba a estructurar una sola empresa para prestar los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo para los cuatro municipios y se veía tan lógico y obvio como metropolizar los servicios de bomberos, circulación y tránsito, transporte, control ambiental, disposición de residuos sólidos y, desde luego, contar con un plan vial metropolitano y un plan de desarrollo y de ordenamiento territorial que unificara el proceso de crecimiento del territorio metropolitano. Lo expuesto era lo que la razón señalaba en beneficio de todos.

En esos años – de 1988 a 1993- la institución “Área Metropolitana de Bucaramanga” era un ente fuerte tanto en lo técnico como en lo económico y contaba con el respaldo y apoyo de la gobernación de Santander para financiar y adelantar proyectos, especialmente de infraestructura vial, en beneficio de la metrópoli, capital del departamento.

Pasaron los años y empezó el “plan cangrejo”: a retroceder. Lamentablemente, lo que parecía obvio se volvió imposible y debido a crasos errores e intereses politiqueros, unos, y económicos y mezquinos, otros, empezamos a despedazarnos en vez de unirnos y crear espacios para que nacieran empresas de servicios públicos, con recursos públicos, pero para el servicio de la comunidad y no como algunas de las actuales, que sólo persiguen otro tipo de intereses.

Primero apareció la Piedecuestana de Servicios, luego el Empas, después la Esant, como una empresa de servicios públicos del departamento, enseguida nació la Empresa de Servicios Públicos de Girón y en días pasados nació la Empresa de Servicios Públicos de Floridablanca. Todas con una especial característica: contratan por fuera de la Ley 80 de 1993 y, en consecuencia, fáciles presas de la corrupción legal.

Para reorganizarmos y aspirar a lo que deseábamos hace 30 años, urgen dos decisiones estructurales que dependen de nuestros parlamentarios. Primero: legislar para crear el Distrito Metropolitano de Bucaramanga. Segundo: legislar para que las empresas de servicios públicos, creadas con recursos públicos, no eludan la Ley 80 de 1993. Para manejar una ciudad de 1.2 millones de habitantes, no se necesitan cuatro alcaldes, con la interminable y costosa cola burocrática que cada uno arrastra.

Una propuesta y un reto. Cámara de Comercio, Universidades, Prosantander, Comité de Gremios: designen una entidad coordinadora y avancen con trabajo y presión para que, junto con los parlamentarios, conviertan en realidad una organización administrativa que le proporcione verdadero desarrollo a la zona y bienestar a los ciudadanos.

Señores, los residentes en el área metropolitana... quedamos expectantes.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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