viernes 12 de julio de 2019 - 12:00 AM

Agonía

Como en Bucaramanga con Bohórquez, la libertad de Agón no significa su inocencia, significa la ineptitud de todo el aparato judicial.

Barichara cumple la regla de oro, un pueblo pequeño es un infierno grande. En este caso por cuenta de Israel Agón Pérez, el alcalde que cumplió casi dos años privado de libertad, por presuntos malos manejos del proyecto de vivienda “La Primavera”, y que ahora vuelve por decisión de un juez.

Otra vez falla la justicia, que no logra procesar en los términos legales a los delincuentes; dejando a su paso el amargo sabor de la impunidad y angustia de aquellos ciudadanos que se la juegan a diario para controlar lo público.

Como en Bucaramanga con Luis Francisco Bohórquez, la libertad de Agón no significa su inocencia, significa la ineptitud de todo el aparato judicial.

A los funcionarios del Municipio de Barichara tampoco les sonroja trabajar para una persona procesada por la justicia; incluso al rector del colegio “Aquileo Parra” le quedó tiempo para ir a recibir con los brazos abiertos al Alcalde judicializado de este pueblo.

La culpa de tener gobernantes como Agón no es de las estructuras electorales dominantes, es culpa de los ciudadanos de Barichara, entre los que se encuentran ilustres profesionales que podrían gobernar de manera virtuosa ese lugar que todos amamos.

Es culpa de esa apatía que quiere dejar la tarea en las manos de otros, así lo único logrado es aplanarle el camino a la política tradicional que solo trae miseria y corrupción.

A los amigos de Barichara, a la gente del pueblo, de cara a las próximas elecciones, inscriban candidatos decentes, salgan de la posición cómoda del anciano pensionado que solo se sienta a pastar en los problemas. Vayan a la acción, porque en la justicia colombiana no se puede confiar; a ponerse en movimiento en las casas y en la calle, porque gobernar más que un trabajo es un propósito de vida.

Agón ganó con 2.653 votos, si repite uno igual los próximos cuatro años, la responsabilidad es únicamente de los cómodos y de los apáticos.

Barichara es un tesoro, y esa falta de compromiso los terminará ahogando.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad