viernes 28 de junio de 2019 - 12:00 AM

Hambre

Intente empacar su vida en una maleta que tendrá que cargar, camine por semanas, sienta la angustia de no tener dinero y pase un par de días sin comer.
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Unos días atrás, una pareja de migrantes llevaba un niño en brazos, los recogí porque tenía asientos libres en mi carro y la ruta nos venía bien para los dos. Reconozco que el olor pesado de los cuerpos sudorosos no es agradable; pero fue un asunto mitigable con las ventanas bien abiertas.

Algo me llamó la atención; los ojos del bebé estaban extraviados, perdidos, sin fijar un punto a dónde ver, y fue inevitable recordar la explicación del fotógrafo Sebastião Salgado sobre la mirada de los niños que morían de hambre en Níger en 1973, era exactamente la misma; además el pañal quedaba suelto, en un cuerpo que a todas luces está desnutrido.

Esta historia, tantas veces repetidas, nos pasa por la nariz sin que hagamos algo. Cientos de miles de migrantes recorren nuestras carreteras y llegan a nuestras ciudades, donde caen presos de la pobreza. Desde Riohacha hasta Ipiales el drama nos excede, no lo comprendemos y tan solo un puñado de personas solidarias socorre a los caminantes. Es una generación perdida para Venezuela, y desaprovechada en nuestro país.

Dos semanas atrás recogía a dos niños que caminaban solos, uno de 14 y el otro de 9 años; se encontrarían con su tía de 25 años que los recibía en un cuarto arrendado por días. Sin padre, ni madre, les espera la miseria en medio de la orfandad.

Somos la sal de la tierra. Cada uno de ustedes intente empacar su vida en una maleta que tendrá que cargar con sus propias fuerzas, camine por semanas, sienta la angustia de no tener dinero y pase un par de días sin comer. Esa experiencia, vivida por los migrantes, le permitirá entender su deber moral con esta situación, ese derecho tan esencial de cada sujeto a recibir alimento, la agonía de padres que luchan para alimentar a sus hijos, esos cuerpos que caminan en silencio y cuya apariencia física ya deja ver las marcas permanentes de aquel que por largos periodos no ingiere alimentos.

De esto estamos hablando de solidaridad y dignidad.

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